254 – Lago Puelo y la Qabaña Encantadha, Capitulo I, por Miryam Dietrich

2012-06-03 Lago Puelo y la Qabaña Encantadha

Por

Miryam Dietrich

(Abogada y Exploradora[i] de almas multidimensionales)

(El presente cuento está protegido con el correspondiente Copyright

Debes pedir permiso a su autora para publicarlo total o parcialmente)

Hermana Salesiana Cristina Crespo en el Lago Huechulafquen - Junin de Los Andes , por Miryam Dietrich

Partimos de Junín de los Andes rumbo a Villa La Angostura (Provincia de Neuquén – Argentina- Patagonia) con Cristina.

Un sol esplendoroso comenzó a asomar, lo que tomamos como una hermosa señal para el viaje de pocos días que estábamos emprendiendo.

Así las cosas, tomamos la ruta asfaltada para Bariloche.

El corte de la ruta entre Junín de los Andes y San Martin de los Andes, protagonizado desde hacía varios días por personas que tienen el Plan Trabajar y que quieren que los pasen a Planta Permanente, impedía que tomáramos la Ruta de los Siete Lagos.

Ese corte de ruta llevaba varios días con dos focos: uno sobre la ruta a la altura del puente y otro en el frente de un edificio de la Municipalidad en el centro del pueblo.

Ambos frentes tenían quema de gomas y personas que impedían el paso normal de las personas que querían transitar de un pueblo a otro.

Hubo algunos conatos de violencia en la zona del colegio María Auxiliadora donde estaba parte de esos grupos que peleaban y se insultaban entre sí. Lo clásico para estos temas: vidrieras rotas, robos de lo que se exhibía, tachos de basura tirados.

Nos enfrascamos en la necesidad que teníamos de distraernos un poco, luego de mucho trabajo en especial mío ya que había terminado la primera corrección de NEGRO Y BLANCA QAMINO DE LAS SEÑALES y partimos.

¡Cuánta hermosura tiene la Patagonia argentina!

Ora se veían paisajes áridos pero bellísimos. Ora se veían pinturas del cielo sobre las laderas de las montañas. Y los lagos asomando, empecinados, una y otra vez a lo largo del camino.

Lago Huechulafquen (Patagonia Argentina) por Miryam Dietrich

El viento andaba celoso de nuestra admiración por los ríos y lagos, entonces comenzó a soplar fuerte para hacernos oír su presencia. La aceptamos calmadamente y aunque a veces mecía mi amada camioneta Ford Ranger, nada era para asustarnos. Sólo que nos decía: Oigan Aquí me encuentro, préstenme atención. Como hacen los niños.

Llegando al desvío de Villa La Angostura nos dijimos: “¿Y si seguimos a Bariloche?” Y así decidimos seguir a Bariloche.

Para el argentino que está acostumbrado a recorrer nuestro país, 300 kilómetros es nada. Y 1000 km es algo normal.

Comenzó el espectáculo de las tortas de chocolate con crema blanca en sus puntas.

Ahí, majestuosa cual reina natural, comenzaba a mostrarse mi amadísima Cordillera de los Andes con sus picos nevados.

Pinos. Araucarias. Coihues. Notros. Lagos. Cielo. Nubes. Picos Nevados. Curvas y más curvas.

Patagonia Amada, Lago Epuyen, por Miryam Dietrich

¡Ayyy mi querido angelito humano! ¡¡¡Me dolía el alma de ver tantísima belleza!!!

Tanta belleza toda junta, cual cuadro de Van Gogh o de Picasso, así, al natural. Y el hombre destruyendo todo a su paso.

Nos pasaban muchos vehículos a velocidad y yo le comenté a Cristina: “¿Qué admiran a esa velocidad? ¿Cuál es el apuro del humano por llegar a no sé dónde?”.

Nosotras seguíamos a marcha lenta, ya que al ser yo la única que maneja, iba despacio para poder apreciar toda esa magnificencia que estaba frente a mis ojos.

Unas casitas todas de madera perdidas por allá abajo. La montaña que nos mostraba su mejor cara al permitirnos subirla y rodearla para llegar al otro lado.

¡Guauuuu! Habíamos llegado al Lago Nahuel Huapi. Y allí en el horizonte casi perdido en la distancia, Bariloche. Esta ciudad tan bella, tan castigada el año pasado con las cenizas del Volcán Puyehue de Chile cuando hizo erupción. ¿Viste que la naturaleza no entiende de límites geográficos? Como los originales de cada tierra tampoco.  Como los Masai en Kenya (África) Ayyy! De eso te hablaré en NEGRO Y BLANCA QAMINO DE LAS SEÑALES. No quiero perder el hilo de esta conversación contigo.

El Nahuel Huapi estaba enojadísimo y con muchas olitas (ovejitas les decimos porque parece lana sobrenadando el lago) a todo lo largo y ancho.

¡Cuántos años sin pasar por esta bella ciudad! Mi GPS interno enseguida me ubicó geográficamente. Pero además tenía el GPS GARMIN y el GPS de Cristina.

Jajaja pero no nos perdimos. Afloraron recuerdos a mi memoria humana, recuerdos de esta vida cuando hice el viaje con mis hijos chiquitos, otro con mi hermana y su familia y el último en el 2004 con Julio Pagano.

Paramos en un hermoso restó bar como se dice ahora frente al Lago, llamado HOLLY. Yo quería comer algo mirando el lago Nahuel Huapi. Una parte de la cordillera presentaba lluvia, otra parte neblina y una tercera parte sol.

Un sol que entraba a raudales por la ventana. Dos mozos muy amorosos en la atención, nos trajeron nuestro café con leche y unos exquisitos sandwichs.

Y ahí dijimos (¡Bah! No te miento,  en realidad lo dije yo. Carlos Trujillo dice que mi número cinco – en numerología- bulle en mi interior por eso mi sed permanente de viajes): “¿Y si seguimos a El Bolsón?”

Cristina en el acto dijo “SI” y ahí retomamos el camino hacia este nuevo destino.

Camino patagónico desde Bariloche a El Bolson, Lago Mascardi, por Miryam Dietrich

A medida que tomé el camino hacía este objetivo, comencé a sentir la presencia de ELLOS. Y mi alma comenzó a experimentar el gozo que tiene cuando los percibo tan claramente.

Doble encanto ya tenía el viaje. Y para completar esa hermosa vivencia, puse a Vanesa Mae esa extraordinaria violinista nacida en Singapur en 1978, interpretando a Vivaldi.

Subíamos y bajábamos por la ruta montañosa. Una estación del ACA. Una vaca de marrones y blancos pintada, cruzó la ruta con solemnidad, como si fuera la dueña de esos lugares. Enseguida vinieron recuerdos del África.

Pinos puestos por la mano del hombre. Reforestación. Más muchas  Araucarias y especies naturales de esta zona, que Dios tiró sobre la tierra para que el hombre tuviera leña para su abrigo.

(Pst, pstssss  ¿viste que el hombre en lugar de usar la leña necesaria para sus necesidades, se dedicó a hacer dinero deforestando? ¡Ja! Veremos que le dice el HOMBRE a Diosito cuando deje el traje humano y tenga que ir a contarle que hizo con su vida de esta vida en la tierra).

Perdona, es que me sale la ambientalista que llevo en el alma.

¿Quieres que te siga contando? ¿Si?

Bueno. Tranquilo angelito humano. Aquí sigo.

(Continuará)


[i]  Un niño multidimensional, llamado Juan de Junín de los Andes, en una conversación de “igual a igual” con sus nueve años de vida física y sus miles de años como alma, me bautizó “Exploradora de mundos” aunque yo creo, que soy, como una EXPLORADORA DE ALMAS. ¡Gracias Juan!

9 opiniones en “254 – Lago Puelo y la Qabaña Encantadha, Capitulo I, por Miryam Dietrich”

  1. Me gusto mucho LA PRIMERA PARTE del cuento….. el paisaje patagónico es una cosa de locos, BELLISIMO!!
    Te mando un ABRAZOTE

  2. Hola Miryam:

    Gracias por permitirme compartir contigo toda esa belleza y todo lo maravilloso que estas viviendo, lo vivo igual!!

    Un abrazo.

    Cocó

  3. Si pudiera expresarte de alguna manera lo que siento cada vez que te leo, siento cada cosa que decis como si estuviera a tu lado viendolo.
    Estoy recien llegada de mi trabajo en microcentro donde me siento tan lejos de mi y tan cerca del “juego” que es para mi la vida humana…a veces se me hace dificil de entender porque la gente simplemente sigue su rutina sin apreciar todo lo que lo rodea, sin darle el valor que realmente tiene, sin detenerse a disfrutarlo. (a donde vamos tan apurados y tan metidos en nosotros mismos?)
    Se (y asi lo siento) que por alguna razon vos y charly llegaron a mi vida, se que todo eso que sentia extraño tiene un sentido mucho mas fuerte ahora y que estoy aprendiendo a dejarlo salir.
    Quiero seguir escuchando tu relato, asique lo voy a esperar cada dia….
    gracias!!!

  4. Gracias Miriam! siempre compartiendo cada paso. Que bellos pasajes que has presenciado.. con todo lo que ello involucra.. desde una pequeña mariposa, hasta un fuerte viento, y ellos! :) Besotes!

  5. Mirian, es un gusto conocerte, espero poder disfrutar pronto de algunas de tus charlas y o talleres.
    Un beso y muchas gracia por acordarte de mi!

  6. Miryam, como te dije que el lunes lo iva a leer, recién termino el primer capítulo y termino de escribirte este comentario, y comienzo el otro, Preciosa descripción, Fotos increíbles, y sobre todo como lo haces en persona también la energía que trasmitís en tus vivencias es genial…
    un beso y te continuo con la lectura…………..

  7. Apreciada Miryam:

    Conociendo el paraiso que es Villa Pehueña, no me queda dificil advertir que es imposible no encontrar espacio para la inspiración.

    Me parece recrear cada escena en mi imaginación!

    excelente historia.

    Un abrazo colombiano!

  8. GRACIAS POR TAN BELLA HISTORIA, PORQUE AL LEERLA Y CONTEMPLAR LOS PAISAJES VIENEN A MI MENTE LOS PAISAJES DE MI AMADA COLOMBIA QUE INVITAN A LA CONTEMPLACION Y ADMIRACION DE LA CREACION, GRACIAS DIOS POR PERMITIRNOS DISFRUTAR DE TU OBRA.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *