318 – Equino Terapia Angelica – Parte 1 de 3, por Miryam Dietrich

Hola angelito humano! Cuantas sorpresas nos deparan aún los ángeles. Cada vez que creo que ya no habrá modificación alguna a mis actividades, ELLOS salen con algo muy diferente. ¡¡¡Puffff!!!!

El tema es que con Machicho   decidimos hacer una jornada completa de EQUINO TERAPIA ANGELICA.

Llegó el grupo desde Buenos Aires, Machicho nos pasó a buscar en su combi, mi sobrino en su auto con su familia  y ahí partimos todos para la Estancia La Constancia.

Hicimos un alto en el Valle del Silencio (en Quebrada de Luna) previo haber indicado donde quedaba el campito de Rueca de Almas, y seguimos con mucho alboroto de comentarios y risas.

Ingresamos a la estancia y ahí se encontraba Rubén  (el hermano de Machicho) con los caballos ensillados.

Equinoterapia Angelical (Rueca de Almas) por Miryam Dietrich

Montamos. Había dos excelentes amazonas en el grupo, un conocedor de caballos, uno que solo miraba los pájaros y no se ponía de acuerdo con el caballo que quería ir para un sitio diferente del que debía, uno con mucho temor al cuadrúpedo (o sea equino), mi sobrino que contaba sus historias de pequeño en el campo de su abuelo mientras ponía en el caballo a una de las mellizas ( de cuatro añitos) mi sobrina con la otra melliza y yo.

Partiendo a la cabalgata de Equinoterapia Angelical, por Miryam Dietrich

Y comenzamos a cabalgar. Veamos si puedo resumirte con pocas palabras lo mucho vivido. No deseo agotarte pero me siento muy feliz de compartirlo contigo.

Pasamos una tranquera. Entramos a otro cuadro del campo. El grupo se organizaba en fila india…. y… se desorganizaba.

Cabalgando en la Jornada de Equinoterapia Angelical, por Miryam Dietrich

Íbamos y veníamos. Machicho nos guiaba pero sin perder de vista el grupo. En un momento detenía la marcha y arreglaba un basto (estribo) porque lo veía demasiado corto para las piernas del jinete. Seguíamos.

Cabalgando en Equinoterapia Angelical por Miryam Dietrich

Una bajada. El Colchiquí, cerro amado, a la derecha.

Lentamente el grupo se integró y admiró ante tanta belleza. Pajonales amarillos. Mogotes. Piedras. Rocas. Inmensidad. Creo que lo que más impresionaba era la inmensidad del paisaje.

Un alto en el camino de la Equino Terapia Angelical, por Miryam Dietrich

Cero polución ambiental.

Hasta donde llegaba la vista, no había humanos. Pircas. Esas paredes hechas por, en algunos casos los Comechingones y en otras por los antepasados de Machicho.

Algunos iban hablando. Otros iban en silencio. Otros iban con miedo pero superándolo tramo a tramo. Yo me sentía con el coraje interno del que, aun teniendo miedo,  lo iba atravesando.

Sentía que estaba consiguiendo otro galardón más qamino a mi verdadera libertad: la de vivir sin miedo.

Andar a caballo luego de tantos años que no lo hacía y teniendo presente que me había quedado paralizada en el miedo a mis diez años de vida cuando me cai cabalgando por una especie de desfiladero,  era todo un desafío para mi coraje interior.

Dime: ¿no te resulta cómico que con el miedo que tenía hubiera organizado esta cabalgata?

Pero ahí iba yo muy oronda sobre Estrella, la yegua que me iba a llevar a cabalgar. Y a superar el miedo.

Íbamos andando entre sierras altas, de golpe una especie de pradera. Y otra vez la trepada.

Un jinete, un paisaje – Equino Terapia Angelical, por Miryam Dietrich

En un momento  cruzamos entre un conjunto de vacas negras, una de ellas con un ternerito de escasos días de vida.

Cabalgando entre las vacas (Equino Terapia Angelica) por Miryam Dietrich

(Continua)

3 opiniones en “318 – Equino Terapia Angelica – Parte 1 de 3, por Miryam Dietrich”

  1. Al grupo de los “Sintinizados”: Muchas gracias a todos por la buena energía que transmitieron que hizo posible que disfrutáramos al máximo toda la cabalgata. Los caballos… ¡UN LUJO! Un animal con una gran nobleza que permite una conjunción perfecta con el alma humana. Miryam y Machicho un complemento ideal para desconectarse de la rutina y recargar buena onda para no desviarse del camino de la luz. Una experiencia altamente recomendable! ¡Gracias a todos por todo!

  2. Hermosas las fotos Miryam!! se ven todos muy relajados, una belleza las mellizas, muy lindas!!!
    Hace años que no subo a un caballo, veremos como me recibe el mío cuando vaya para allá. Mi yegua preferida era la negra, pero me acuerdo de unas alazanas a las que les hacíamos trencitas. Con mi amiga Graciana nos encantaba ver esas crines moverse en el viento mientras galopaban, al mejor estilo Bo Derek!!
    Cada trenza se cerraba con una cinta scotch. Demas está decirte que para sacarles esa cinta teníamos que recortarles un poco las puntas porque sino se nos hacía imposible. Todas unas coiffeur nosostras jajjajaja

  3. Hola mi querida señora; gusto saludar desde Cabimas-Venezuela, los felicito por el paseo, se nota que fue excelente.
    Me recuerda mi infancia, montaba bastante caballo. Tiempos bellos y anhelados.
    Mucha suerte para todos…
    Gracias….

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