347 – Luna roja del 15 de abril de 2014, por Miryam Dietrich

Hola angelito humano!!! Mucho por hacer, demasiados pendientes racionales en estos días luego de la mudanza.

Más,….hummmmm…… no puedo dejar de escribir. Escribir es una pasión y me encanta escribir para que “veas” con tus ojos a través de mis letras. Bueno esa es mi intención aunque no sé si lo podré lograr.

Comienzo la historia: El domingo en asado de amigos, comenté que, para la noche del 14 de abril madrugada del 15 iba a subir a mi campo (el de Rueca de Almas que se encuentra en Quebrada de Luna – Capilla del Monte – Córdoba – Argentina) a realizar Avistaje y observar el eclipse rojo de la luna. ¡¡¡Puffff!!!! Todos querían subir y entonces me aboqué a la tarea de ver en cuantos autos íbamos.

Llegó el martes, Cuqui y yo, cada una en su casa, preparamos café y elementos para pasar la noche arriba en la montaña. Mucho abrigo. Mohr (Muá) mi caniche negro estaba expectante como sabiendo lo que nos esperaba.

Los amigos que iban a subir, comenzaron a excusarse de a uno: no puedo, tengo que trabajar, hace frio, estoy cansado etc. etc. Así las cosas, con un exceso de termos de café y comida variada, comenzamos el ascenso por  Quebrada de Luna rumbo a mi campito.

Y al estar por llegar a la primera de las tranqueras de acceso al campito, miro al cerro EL PAJARILLO y le digo a Cuqui “Mira que hermosa nave sobre la cumbre del cerro” Cuando Cuqui se agachó para mirar a través de mi ventanilla, la nave había desaparecido.

Al llegar al campito lo primero que nos llamó la atención fue QUE NO HACÍA FRÍO.  Nos paramos en el Monte especial y comenzamos a orar, a pedir por nuestras familias, nuestros amigos,  por nosotras mismas, por Argentina, por Valparaiso, por Venezuela, por Nigeria, por la humanidad entera.

Y de improviso, nuevamente apareció la nave en la cumbre del cerro Pajarillo, se dejó ver como unos quince minutos y luego desapareció como si nunca hubiera existido.

Nos quedamos ahí hasta alrededor de la 0 hora (habíamos llegado a las 23hs). Y decidimos entrar al conteiner a tomar un cafecito caliente. Y así hicimos, luego nos quedamos en profundo silencio escuchando los sonidos de la noche porque teníamos la puerta abierta. La luna plateaba todo el paisaje con su esplendor majestuoso de luna llena.

Era como una señora que se paseaba por salas llenas de caireles de cristal y música de la naturaleza. El río de abajo se escuchaba sonar y para mí, ese sonido era una música angelical para  mis oídos porque, durante la sequía que duró alrededor de seis años, el río no se oía. Desde arriba podíamos sentir el caudal de agua corriendo majestuoso entre rocas y espinillos, ayudando a la tierra a recuperar su verde esplendor.

A los lejos algún perro ladraba y Mohr respondía. Las ranas croaban y se formaba una cacofonía de sonidos que es única de ese espacio físico que, de tanto en tanto, habito.

Cuqui me dijo que tenía una paz increíble y que además no se sentía cansada ni nada. Ambas, que somos totalmente diurnas por nuestros hábitos, estábamos en esta común unión entre el cielo y la tierra, entre nosotras y Mohr, sin sentir el paso del tiempo en un horario totalmente nocturno.

Luna Llena del 14 de abril de 2014, a las 23.38 hs, antes de la Luna Roja, en el campo de Rueca de Almas en Quebrada de Luna (Argentina)por Miryam Dietrich

En el ínterin, sacaba alguna que otra foto. Hoy cuando las bajé a la computadora, mira lo que salió: te puedo asegurar que yo no vi esto con mis ojos físicos y tampoco los vio Cuqui.

Objetos Luminosos captado por una maquina digital Sony, el 14 de abril de 2014 a las 23.30 hs en el campo de Rueca de Almas en Quebrada de Luna (Argentina), por Miryam Dietrich

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Miré el reloj: eran las dos de la mañana. Tomamos otros cafecitos, comimos unos chocolates y compartimos alrededor del calentadorcito prendido al que le habíamos puesto un ladrillo arriba ( como hacían nuestras abuelas para calentarnos los pies) compartimos te decía, algunas experiencias de vida, sin apuros, con pausas, escuchándonos. Y de tiempo en tiempo la ola del silencio se apoderaba de nosotras. Mohr estaba encogido a los pies de Cuqui, usando una parte de la frazada de esta.

Yo, salía de tanto en tanto para observar la luna y volvía con las novedades al container. En un momento le pido silencio a Cuqui porque me había parecido escuchar pisadas afuera (ya habíamos cerrado la puerta porque se había levantado una leve brisa que nos enfriaba un poco). Como no oía nada, salí y por el aroma inconfundible me di cuenta que el hermano zorrino había dejado su huella cerquita de donde estábamos.

A partir de las 3 am comenzó el gran espectáculo en el cielo cual ópera prima, teniéndonos como solitarias espectadoras en esa parte de la tierra pero no por ello era menos majestuoso el escenario.

En un momento sentí muchas presencias a nuestro alrededor y canalicé un mensaje general. Estábamos en el tiempo del no tiempo, en el espacio entre dimensiones, en la plenitud de nuestras almas, mientras los ángeles que sentía que nos rodeaban, iban haciendo sus trabajos sobre nosotras e incluso sobre Mohr.

 

Luna Roja Parcial del 15 de abril de 2014, a las 3.45 am en campo de Rueca de Almas, Quebrada de Luna (Argentina) por Miryam Dietrich

 

El amor y la paz estaban en el aire. Éramos toda alma, cero personalidad.

Apareció el primer atisbo  del eclipse. Empecé a sacar fotos con cero expectativas. Porque en realidad, me dediqué a sentir dentro de mi alma. Buceé en los recuerdos de las otras dimensiones donde también he existido, existo y existiré. Cuqui estaba extasiada haciendo su propio proceso interno y Mohr observaba con la sabiduría del que todo lo sabe.

Ya era más de las 4 am, sin cansancio alguno, comenzamos a juntar nuestros bártulos, ora con algún comentario, ora en silencio. Y con mucho pesar y haraganería subimos a la camioneta para volver a La Cumbre.

Bajamos despacio, casi enojadas de tener que dejar ese espacio multidimensional donde habíamos vivido por varias horas en un estado de perfección absoluta desde lo físico y lo espiritual.

Y al dejar el camino de tierra e ingresar al asfalto de la ruta 38, miro hacia atrás, en el sentido de donde se encuentran Los Terrones y mi campito y, ahí, suspendida en el cielo como un faro en la noche TREMENDA NAVE. LUZ PURA LUZ DEL BLANCO QUE NO EXISTE EN LA TIERRA.

Cuqui se agacha para mirar y ahí estaba. Emoción, alegría, y paz. Era como si ambas hubiéramos sabido de antemano que esto iba a suceder.

Al ir manejando en esa ruta de curvas y contra curvas camino a Capilla, iba mirando la nave y Cuqui (quien tiene cero experiencias previas en estas cuestiones) me dice: “Nos sigue” “Nos sigue”.

Y sí, era cierto. La nave iba en paralelo a mi camioneta, sorteó las cumbres del Uritorco y pasó por arriba Las Gemelas. Y ahí estaba, mostrándose casi impúdicamente en toda su magnificencia. Mi alma, mi ser, mi cuerpo, mis células empezaron a orar en agradecimiento.

Cuqui no paraba de decir “¡Gracias! ¡Qué maravilla! ¡Qué maravilla!” en voz alta. Llegamos al viejo ingreso de La Cumbre, y de golpe fue como que todo el cansancio de la jornada y la trasnochada, nos cayó encima. Sin embargo, la nave continuaba ahí y comienza a ascender y a ascender y a ascender, siempre en nuestra línea visual. Se estabilizó en el cielo. No acompañó hasta que dejé a Cuqui en su casa, luego de eso me siguió, siempre desde donde yo la podía ver hasta que ingresé al gran parque de mi nueva casa. Ahí estaban. Sentí que se despedían y les dije “GRACIAS HERMANOS” con una añoranza feroz de ELLOS.

Me fui a dormir cerca de las 6 am. Ni me moví en la cama. Me desperté a las 11.50 am de hoy martes 15 de abril de 2014. Y aquí estoy, contándote esto a ti, compartiendo mi testimonio, lo creas o no, de una de las noches más mágicas de mi vida.

Gracias Cuqui  por tu transparencia y tu acompañamiento. Y ati angelito humano, recuerda que no deseo convencerte de nada, solo comparto contigo con mucho amor, mi experiencia personal.

Te abrazo con muchos angelitos del discernimiento

Miryam Dietrich

 

 

2 opiniones en “347 – Luna roja del 15 de abril de 2014, por Miryam Dietrich”

  1. Gracias Miryam, siento una hermosa sensación al leer tus palabras, como si lo hubiera vivido. Gracias por compartir! Mi mayor respeto hacia nuestros hermanos.

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