Erks, un estado de conciencia (512) por Miryam Dietrich

¡¡¡Buen día angelito humano!!! Llueve en la zona rural de Capilla del Monte.

Me encuentro “de a pié” (como dicen los paisanos). Dejé mi camioneta en el Hospital de las Camionetas (léase taller mecánico) . Vine con tanta energía maravillosa de la patagonia, que algo de mi amada Ranger, hizo crash, prufff, recrashhh.
Ya me ha pasado otras veces que cuando ando demasiada energizada o se queman lamparitas, o salta el electrostop o… cataliza todo mi camioneta.
En fin: con esta llovizna de limpieza y que energiza a mis amadas plantitas, yo me encuentro corrigiendo (una vez más) mi libro próximo a salir ERKS UN ESTADO DE CONCIENCIA (crónicas Erkianas I), escuchando música japonesa y disfrutando de la melancolía que genera el paisaje grisáceo producto de la lluvia.
Agradezco este momento de silencios y re-conexión.
Muchos seres a mi alrededor.
Hoy me encuentro humanamente angelada. Tengo la calavera en piedra que compré en Copacabana (Bolivia) a mi querido amigo Hilario y ella me recuerda que todo en esta vida es…
efímero.
¡Gracias señora AGUA LLUVIA por venir a nuestro encuentro porque buena falta nos haces por estos lares!
Los seres que me acompañan en este momento, me tiran de las orejas dulcemente y me dicen “a escribir”.

Calavera por Miryam Dietrich

Y así, como suceden los hechos, cuando uno menos se lo imagina, aparece una amiga y me dice “tomá… te presto mi auto hasta que arregles la camioneta”
Acabo de prender la estufa a leña. O sea que la magia se ha adueñado de mi casita.
Ahora a atender y luego… a seguir escribiendo. Y Mía, mi gata, sentada en el umbral de la ventana .

Mía una gata angelada, por Miryam Dietrich

Hasta luego. Un abrazo terrenalmente angelado de esta osa con alas

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