Riscos Bayos, ELLOS y yo, (511) por Miryam Dietrich

Los Riscos Bayos  y la presencia de ELLOS

Salimos de Copahue y nos dirigimos por la ruta a Caviahue. Aprecio la belleza de la naturaleza, la villa, el lago y la boca del Volcán.

Un paisaje desconocido en las grandes urbes, se presenta ante mí.

Un camino de curvas y contra curvas, como la vida misma, me sorprende. Vamos en bajada. Altas montañas y un valle salpicado de colores otoñales. Gente de “a caballo”. Ovejas, cabras y vacas cruzando el camino, siendo arriadas por perros ovejeros los que, con destreza, orientan a la manada y a las piñas de chivas, para que salgan de la ruta y para que  continúen marchando rumbo a las invernadas.

Casitas casi perdidas en los colores amarronados de las montañas. Álamos pintados de amarillos indicando un otoño que se asoma, junto con unos “bordoes” que compiten en la paleta de colores

Piñones y araucarias. Bandadas de patos marcando con su migración, el comienzo de los aires fríos en esta región.

Una mujer de “a caballo”, joven, de mirada fiera y determinante, observa nuestro paso sin dejar de arriar la manada de ovejas hacia esos otros lados. Ella, en si misma, es una pintura para estampar en un lienzo.

Llegamos al ingreso de Riscos Bayos y un impulso me lleva a pedirle a Pedro que detenga el auto porque ahí existe una pirámide. Bajo con ese sentir de alegría de cuando estoy en un sitio que conozco sin haberlo conocido.

Apoyo mis manos sobre una de sus caras (la del oeste)  y ¡zas! como me pasa- ya a esta altura puedo afirmar casi siempre- entro en “conciencia” en la ciudad intraterrena que existe en el lugar.

Supe instantáneamente que es un brazo de la ciudad de la Patagonia que se comienza a manifestar y que se llama OMU MARA (ya te contaré de ella)

“Veo” seres bajitos de figuras humanoides, pero pelados. Luego aparece un ser maravillosamente alto, vestido con túnica blanca y también pelado.

Conciente de que estoy con otras personas, agradezco en forma telepática, y abro mis ojos. Llamo a Verónica y le sugiero que apoye sus manos en el mismo sitio que yo lo he hecho. Y ella percibe un rostro y un punto negro.

Y luego, nos “adentramos” en el campo. El paisaje en el horizonte, está coronado por los Riscos.

Llegamos a un sitio arbolado y ahí, aparece Carine (Karen para la mayoría) la que nos saluda y nos invita prontamente a que entremos a su casa.

Carine Risdo Dotti y Miryam Dietrich en Riscos Bayos - patagonia argentina
Carine Risdo Dotti y Miryam Dietrich en Riscos Bayos – patagonia argentina

Casa de campo, con olor a leña. Una cocina económica, de las de antes. Un atelier. Pintura Sumi-E. Pintura Zen. Haiku.

Y mientras mis amigos, se reúnen en el exterior con Magie, continuo una charla con Carine que hemos interrumpido en otras vidas. Y ahora… al re-encontrarnos, la continuamos.

Desfilan por nuestras voces, los ANTIGUOS, el NAGUAL, el agradecimiento a los MAYORES, los Ritos de Paso.

Me muestra Carine, la casita de Magie, totalmente blanca y maravillosamente desapegada de objetos. Y así, con la simpleza de los que nos re-conocemos, ella me invita a quedarme y yo, al instante, accedo sin el menor rubor.

Mis amigos continúan su viaje rumbo a Cutral có. Ingreso a la casa grande y el aroma de una cocina trabajada, invade mis glándulas olfativas, recordándome que es hora de almuerzo.

Maggie me hace de anfitriona y recorro la “casa grande” como le llaman, la que parece una obra de Gaudi. La casa en si misma, rompe todas las estructuras mentales de “como debe ser una casa”.

Y en una mesa exquisitamente compuesta por diversos platos, discurre la conversación como perlas de collar, conociéndonos y re-conociendonos. Y también me siento en un sitio atemporal, con personas amigas, de las que no dudo, venimos juntas de otras vidas.

En medio de esta maravillosa re-conexión aparece un whatsapp en el celular de Carine de una tal Lola que vive en Loncopue. Manifiesta conocerme aunque yo no sé quien es.

Whatsapp va y whatsapp viene y Lola cuenta que ella era la que manejaba un auto que hace unos dos años frena de golpe frente a mi casa.

Me encontraba tomando mate en la terracita de mi casita en el Barrio de Santa Isabel, cerca de Charbonier, (Capilla del Monte – Argentina) mirando el Uritorco y disfrutando del silencio a las 7 de la mañana.

Y ese estado contemplativo fue interrumpido por una mujer que baja del auto a los gritos porque me había reconocido y me quería saludar. Esta mujer es de La Plata, al igual que Lola. Nos saludamos por encima del alambrado. Ellas se fueron y yo me quedé con el Uritorco y mi mate. Nos las vi más.

Hasta estos  whatsapp.¡¡¡¡Guauuuuu y reguauuu!!! Largo tremenda carcajada. ELLOS tejen nuestros hilos de vida, generando conexiones insólitas en los lugares menos pensados.

Lola se ha mudado a Loncopue. Y así, como tejiendo al crochet, comienza a llenarse una agenda 2019 que involucra a Copahue, Loncopue y Riscos Bayos.

¡¡¡Que maravilla es cuando seguimos las señales de ELLOS, o los impulsos del alma!!! Evidentemente cuando el Mono Loco tiene su banana en la boca, la vida se llena de milagros.

Salimos al sol y caminamos el espacio. ¡¡¡¡Guauuuuuu y reguauuuuuuu!!! Carine me cuenta de las historias de los “bajitos” que le fuera comentada por los mapuches de la zona. Y esos “bajitos” son los que “vi” cuando apoyé mis manos en la pirámide.

Me habla de cómo construyeron las diferentes casas y de la importancia de la leñera porque en invierno nieva y la calefacción es a leña.

Llegamos hasta un alambrado y observamos todo el arco de los Riscos, erguidos, orgullosos en el horizonte. Reconozco a los “guardianes” del lugar y ella me los confirma.

En un repaso muy rápido y desprolijo, vienen a mi mente, los Colosos de Memon (Egipto), los Guardianes de Cerro Negro de la ciudad de Isidris (Mendoza – Argentina), la puerta de Aramu Muru (Perú)   y los guardianes que existen en Los Terrones, Quebrada de Luna, Cerca de Capilla del Monte (Córdoba -Argentina) .

Riscos Bayos - Patagonia Argentina por Miryam Dietrich
Riscos Bayos – Patagonia Argentina por Miryam Dietrich

Y al extender mis manos, la vibración energética, me traspasa, me envuelve, me alegra. Tan fuerte es la energía de este espacio físico, que creo que voy a levitar.

Siento que estoy en el sitio justo en el momento justo.

El tiempo lineal me tiraniza ya que estoy pendiente de volver a Cutral Co en ómnibus. Debo respetar el horario y así es como Carine me sube en su vehículo y partimos raudas hacia Loncopue.

Nos despedimos ambas con el corazón henchido de amor por el reconocimiento y subo al ómnibus en estado de éxtasis total.

Una vez más, estuve en el tiempo sin tiempo, en ese espacio de “nadas y todos”.

Volveré en febrero con la organización de un retiro. O mejor dicho, dos retiros: uno en Copahue y otro en Riscos Bayos.

Comienza a prepararte angelito humano.

 

 

4 opiniones en “Riscos Bayos, ELLOS y yo, (511) por Miryam Dietrich”

  1. Agradecidos a ellos de compartir gran parte de este viaje. Un marzo inolvidable para la familia Lillo Macías…

  2. Hermosamente relatado. Simple y bellamente das los detalles de lo que ves y sentís. Me encantó. Mil gracias por compartirlo y espero poder compartir el próximo febrero copahue y riscos bajos !

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