240 – Animales de poder por María Celeste Bordagaray

ANIMALES DE PODER

Por María Celeste Bordagaray

 

Referente a los animales de poder, quiero aclarar que es mi humilde opinión acerca de ellos, tan solo eso.

Es lo que rescato de la vivencia propia; el camino que me ha tocado y he elegido transitar.

Hablar de animales de poder es tan complejo y sencillo a la vez y lo digo asi, porque lo complejo y sencillo forman parte del entendimiento humano.

Ellos viven con  nosotros y dentro nuestro, porque son nuestra Naturaleza Instintiva. Para poder comprender esto hay que dejarse fluir y acercarse a nuestro instinto natural, el que nos integra con nuestra madre naturaleza; con Pacha Mama y con los ciclos naturales; con Tata Inti y con la alegría de estar vivos y de ser parte de la creación.

Cuanto mas cerca y conectados con nuestro niño, o cuan más niños seamos, mas fácil será jugar e interrelacionarnos con nuestros propios animales guías; de poder o cómo se los llame.

Ellos nos reflejan a nosotros mismos, nuestro instinto, nuestros dones y virtudes despiertos o dormidos, que habitan en la profundidad de nuestro ser y de nuestra esencia.

Podemos ser conscientes o no de la existencia de ellos, y digo de ellos porque son varios los animales que caminan día a día junto a nosotros; muy dentro; para guiarnos y despertarnos o alertarnos en nuestra cotidianeidad.

No son ellos los que deben conectarse con nosotros, sino que nosotros mismos somos quienes debemos aquietar la mente y el pensamiento para liberarnos de rótulos y estructuras y volver a ser niños libres y plenos.

Debemos volver a llenarnos de asombro, con todos los sentidos y así poder percibir a nuestros animales de poder, escucharlos, sentirlos y comprender que son parte de nosotros mismos y que siempre estuvieron y estarán a nuestro lado para guiarnos; acompañarnos y despertarnos de la ilusión.

Ellos son testigos y compañeros de nuestro camino recorrido, son quienes a lo largo de nuestra existencia nos cuidan, protegen y guían. Están en nosotros para recordarnos la magia y la sencillez de la vida, la integración con el Universo, la importancia del equilibrio y de la entrega hacia nosotros mismos siendo leales y fieles a nuestro ser. Nos recuerdan el compromiso con nuestra naturaleza y con el camino recorrido y el que queda por recorrer.

Son quienes nos muestran que debemos estar orgullosos de ser quienes somos, ningún animal trataría de ser o de parecerse a otro; ¿o acaso un gato querría ser serpiente?, o tal vez ¿sentiría ansias por volar como un ave, o de comer día a día pasto como las vacas?. O mas cercano aún, ni siquiera querría ser puma ni león.

Cada uno es quien es, y cada uno ocupa el lugar que le corresponde, sin confundirse, sin imitar, con orgullo y respeto. Sin depredar, sin impaciencia, con arraigo, sabiduría y plenitud.

Son quienes nos enseñan la comprensión y el respeto del reencuentro momentáneo con seres que transitan su propio camino evolutivo.

Ellos son una llave para reencontrarnos con nosotros mismos, con nuestra magia y con nuestro propio camino, son nuestros guías y protectores y nos entregan sus poderes y saberes para trascender el instante que necesitamos trascender.

Son quienes nos despiertan el asombro, nuestra propia naturalidad, el señorío, el instinto ancestral y la comunicación con el Gran Espíritu.

Son parte de cada uno de nosotros, está en cada uno querer escuchar las enseñanzas que nos pueden transmitir.

Está en cada uno de nosotros descubrir y escuchará en cada uno de nosotros descubrir y escuchará en cada uno de nosotros descubrir y escuchar  cual es el animal que en este tránsito está resonando en nuestras vidas. Si no deseamos hacerlo, ellos seguirán a nuestro lado y dentro nuestro, como siempre y en silencio; aflorando por instantes inconscientes; esos instantes donde la plenitud acalla a la mente.

 

María Celeste Bordagaray

Mail: naguanyastay@hotmail.com

Tel: (03549) 155-15493

239 – Animales de Poder, por Miryam Dietrich

ANIMALES DE PODER[1]

Los animales de poder se originan en el Chamamismo de muchísimas tribus indígenas. La cosmovisión de las tribus trata de la unión de todo lo que existe en el Universo.[2]

Te voy a contar un cuento. ¿Quieres?. Tú, angelito humano, sabes que me EN-CAN-TA escribir historias.

Así que comencemos.   

Había una vez … una mujer que orillaba la segunda juventud de su vida. Corría el año 2004. Había pasado por una cruenta experiencia delictual.

Y a la par de su dolor físico y emocional (producto de aquella difícil experiencia) y como una contrapartida,  sus facultades extrasensoriales se habían agudizado  a límites inimaginables . Surgió  un viaje a Uspallata[3] (sitio en la provincia de Mendoza, República Argentina) con un grupo de personas en el mes de noviembre del año 2004. Uspallata es una villa chica, que se encuentra casi al pié de la cordillera de los Andes.

La mujer del cuento sentía que iba a sucederle algo fuerte pero ignoraba qué. Así fue que decide un día alejarse del grupo y contratar un hospedaje distinto.

Este hotel se encontraba del otro lado del río.

La mujer estaba en la Villa y cuando se dió cuenta, ya era de noche. Decidió volver  al Hotel lo que hizo caminando porque el sitio es muy tranquilo y sin peligros.

 Y esta mujer iba caminando, como te estoy contando, desde la villa hacia su hotel en un particular estado ALFA, orando, tratando de entender lo que le sucedía.

Y  de golpe… ¡ZAS! ve venir de frente a ella UN TREMENDO OSO canadiense y un PUMA negro como la noche.

En ese momento pensó: “¡Soy mujer muerta!”. Ella estaba en la mitad del puente que tiene como característica ser muy largo, era de noche y no se veía a nadie en los alrededores.

Quedó petrificada de miedo. No atinó a nada, Y veía como el oso y el Puma se acercaban lentamente hacia ella. Ni un sonido salía de su garganta.

Y así, en ese estado petrificado, vio  (para ella eran muy reales físicamente) que ambos animales llegaron hasta donde se encontraba y entraron en su cuerpo.

Así. Como si nada. Y “supo” que esos animales eran uno con ella.

Desconcertada miró a sus espaladas y no había nada. Miró hacia el frente tampoco había nada.

Sacudió su cabeza varias veces porque no podía creer lo que le había pasado y pensó “Me estoy volviendo loca”.

Al día siguiente, hablando con uno de sus amigos de la zona, este maravillado le contestó: “Que enviada que me das. Recibiste tus animales de poder”.

Esa fue la primera vez que esta mujer escuchó los términos ANIMALES DE PODER.

Chamán con animal de poder

 

Así supo que sus animales de poder eran el OSO y el PUMA.

Pasaron los años y sólo recordaba este hecho muy de tanto en tanto. Nunca indagó el tema.

Y un día, la mujer protagonista del cuento, se encontraba en Villa Pehuenia, Patagonia Argentina y un humano ángel que es guía de trecking la lleva a hacer una caminata por uno de los bosques del sitio. Al terminar la jornada le dice: “¿Sabes una cosa? En el bosque caminas como un oso”

Y ahí la mujer del cuento, que la podemos llamar La Hilvanadora, porque hilvana  sueños y realidades con una rueca, se acordó de lo que le había sucedido tantos años atrás en Uspallata.

Entre sueños y realidades

El cuento terminaría aquí si no fuera por las sincronicidades con las que ELLOS tejen en sus ruecas para hilar las almas y hacer que despertemos.

Un día de febrero de 2011, estaba la Hilvanadora, haciendo una compra en un supermercado en La Falda.[4] Y cuando iba a pagar a la caja sus compras, ve libros que estaban en exhibición.

 Así distraídamente, mientras esperaba ser atendida,  toma en sus manos uno que se llama “MEMORIAS DEL AGUILA Y EL JAGUAR” de Isabel Allende. Lo hojea y lo deja de nuevo en el estante.

Y una mujer de otra fila le dice en una especie de orden al decirle: “¡Cómprelo! ¡Cómprelo!”.

 Como la Hilvanadora vive entre dos mundos (el real y el de los sueños) sabe reconocer las señales de ELLOS.[5] Y entendió que las palabras de esa extraña que le daba una orden, en realidad era una señal.

Entonces lo compró. Cuando terminó de pagar la mujer que le había dado la orden,  estaba más a su lado. La cuestión es que la Hilvanadora comenzó a leerlo.

¡Guauuu y reguauuuu! ¡Cuántas emociones todas juntas! ¡Cuantas verdades bajo la forma de un cuento![6]

Chaman con animal de poder

Otra vez los animales. Otra vez su poder.

Pasó el tiempo.

La Hilvanadora se encontraba en San Marcos Sierra (Provincia de Córdoba, cerca de Capilla del Monte) visitando a unos amigos a principios de septiembre de 2011. Luego de un riquísimo almuerzo en un restaurante al aire libre frente a la placita, fueron caminando hasta la feria artesanal del lugar.

Y se paran frente al puestito de Celeste (una mujer blanca casada con un hombre descendiente de comechingón). Y como hacemos las mujeres cuando nos juntamos, la Hilvanadora, Celeste y Claudia se pusieron a conversar sobre mitos y realidades humanas. La Hilvanadora le entregó a Celeste una tarjeta y ésta muy sorprendida le preguntó por qué figuraba ALCION.

Y eso dio pié a que Celeste comentara que estaba haciendo un trabajo en cerámica muy particular con animales de poder, aplicándoles una energía especial.

Varios animales de poder

Cuando la Hilvanadora escuchó todo lo que esa mujer contaba con una particular fuerza interior,  enseguida pidió de ver a esos ANIMALES DE PODER. (Porque te cuento un secreto, a medida que Celeste hablaba, la Hilvanadora “sentía” que aquella mujer era auténtica y que en su interior tiene el conocimiento sagrado sobre los animales de poder).

Enseguida, como corresponde entre mujeres que se precien de tales cuando tienen un interés común, fueron a la casa de Celeste y vieron los animales de poder que había confeccionado. (ver el link http://www.ruecadealmas.com/240-animales-de-poder-por-maria-celeste-bordagaray/)

Y ahí estaba el Oso y el Puma. Hoy, luego de una serie de ceremonias con la tierra y con el universo, Celeste –pasados unos días- le entregó a la Hilvanadora, sus dos animales de poder.

Ella los tiene en su escritorio desde hace muy poquitos días. Pero su sentir es que estos animales están vivos. Y al mirarlos, recuerda todas las características de ellos y se siente plenamente identificada.

A veces en los Talleres, aparece la Hilvanadora y descubre el animal de poder de alguno de los asistentes. No pasa siempre porque el angelito humano ha perdido su facultad de unir los diferentes mundos y está empeñado en expresar una y otra vez, que este es el único mundo “real”.

 Entonces la Hilvanadora sabe siempre si los angelitos humanos asistentes, son o no de los que además de vivir en la tierra, saben soñar. Y si son de estos últimos ella aparece.

Y colorín colorado este cuento real se ha terminado.

 Miryam Dietrich

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[1](ver punto 2) En la cosmovisión del chamán, el animal tiene una interrelación mágica con el cosmos y por tanto consigo mismo… Cuando este espíritu del animal es transmitido al ser humano, se dice que es el “animal de poder” de la persona en cuestión que lo ha recibido o ha sabido conectar con su energía.
Estos animales de poder, que serán personales en todo caso, serían los espíritus protectores destinados a ayudarnos en el quehacer de cada día, así como en la búsqueda del camino espiritual de nuestro ser interior. Podríamos decir que el animal de poder en realidad refleja las cualidades de nuestro ser interno, así como nos indica las cualidades o facultades que deberemos de adquirir para nuestra correcta evolución espiritual, las cuales se hallan ocultas en lo más profundo de nuestro ser.

 Todas las imágenes que se presentan en este artículo, son obtenidas de las que circulan libremente por internet.

[2] Para ver definiciones de Animales de Poder, puedes leer esta web entre muchas otras, http://www.bioarmonia.com.ar/Chamanismo/El_animal_de_poder_P9.htm

 

[3] Uspallata es un sitio altamente energético, sobre todo en su valle donde se encuentra el Cerro Negro con ciertas particularidades y uno de los montes donde hay pictogrifos. Si deseas conocer ese lugar, pregunta en el pueblo por Emilio. Este te guiará a ese espacio.

[4] La Falda es un pueblo de la Provincia de Córdoba – República Argentina

[5] Al decir ELLOS, me estoy refiriendo a los Ángeles quienes muchas veces dan sus mensajes por señales que el humano debe interpretar.

[6] Muchas personas con facultades diferentes se valen de cuentos, para explayarse sobre temas que el humano común rechazaría si se lo comentaran como hechos posibles de suceder.