2009-06-28 Antakarana y los tres Arco Iris de Mar del Plata – Señales Claras Parte I, por Miryam Dietrich

 

El día 23 de junio de 2009, viajaba desde Valeria del Mar hasta Mar del Plata, con mi amiga Rosana. Tenía un problema en mi Blackberry: se trababa el botón del Mouse. Y debía ir a aquella ciudad para que en el Service lo solucionaran.

 Desde hace más de un año, el fondo de pantalla de mi Blackberry es la Virgen de Fátima. Algún día recibí la imagen  entre mis emails y la puse ahí,en mi telefóno, para verla siempre.

 En todo este tiempo he prendido y apagado mi Blackberry múltiples veces. Siempre estaba ELLA como mi fondo de pantalla.

 Y vale recordar que hace más de un año, compré una porción  de tierra en el campo ANTAKARANA, situado en QUEBRADA DE LUNA, cerca de Capilla del Monte Córdoba, sitio donde me pasaron múltiples vivencias – que contaré en otra oportunidad – pero que confimaron que ese sitio definitivamente es mi lugar en la tierra.

Dentro de ANTAKARANA está mi pedacito de campo que se llama ATHON y ha sido dedicado a la Virgen María.

 Para adelantarles la magia de las sincronicidades, la guardiana física del sitio se llama Noemí – y es un ángel maravilloso- y mi segundo nombre es Noemí.

 A ello debes sumarle, que si bien canalizo y veo a los seres de luz desde que nací, por esas cuestiones limitantes de las creencias propias, los condicionamientos sociales, opiniones de familiares conocidos y entenados, hacía todo en forma privada y no me quería dar a conocer.

 Pero desde que inicié esta Web gracias a mi amado sobrino Junior,  todo comenzó a desarrollarse a velocidad de vértigo y dejó de ser privado para comenzar a ser público.

 Y no te creas que el mono loco de mi mente no me puso trabas. Me daba “chuchito” comenzar a decir tantas cosas en forma pública.

 Jajaja! ¡Que tontería! Ahora me doy cuenta. ¿Viste? Yo creía que era yo y me olvidaba que ELLOS son los que trabajan usando mi ser para transmitir sus mensajes.

 Igualmente mi estructura de abogada se daba un poquitín de patadas con todo esto que estaba y estoy viviendo.

 Tengo un hermano del alma que se llama Jorge que desde el año 2000 que me conoció me decía que publicara todo lo que recibía. En parte, esta web también está concretada gracias a su presencia en mi vida.

 Bueno, vuelvo a ese día que iba a Mar del Plata. Ahí, en ese momento del viaje,   ví que el fondo de pantalla se había cambiado. Ahora aparecía un hermosísimo camino en perspectiva, mirándolo desde abajo hacia arriba, en medio de un maravilloso prado y con un cielo celeste –igual al fondo de mi Web- que me maravilló. Y le comenté a Rosana este hecho y le mostré el telefóno para que lo viera. Y, aunque yo estaba particularmente sorprendida,  no le presté mucha atención.

 Guauu! No vas a creer lo que sigue.

 Cuando dejamos la rotonda de Mar Chiquita – íbamos en mi vehículo- vemos en el  fondo del camino, a la ciudad de Mar del Plata. Era hasta ahí, un día límpido, hermoso, con sol, con frío y muy brillante.

Y de golpe, en cuestión de segundos, la mitad de Mar del Plata quedó sumida en la más oscura de las nieblas- hacia la izquierda-  y la otra mitad –hacia la derecha- en medio de un sol radiante.

 No podíamos creer lo que veíamos. ¡Y no teníamos nuestras cámaras de fotos!

 Y mientras comentábamos este fenómeno, Rosana me contaba todo el tema de cómo se ponían rocas en la escollera, para que el mar no siguiera avanzando hacia el continente y como el mar se resistía y rompía una y otra vez las rocas que se colocaban en esos sitios.

 Íbamos ambas reflexionando  sobre el accionar del hombre contra la naturaleza y todas esas cosas, y cómo se desoye lo ella dice.

 De golpe Rosana me grita que mirara el mar. Y al hacerlo veo, que desde un sitio donde estaban colocando rocas, donde había una pluma – maquina para levantar esos pesos- nacía un maravilloso arco iris que moría dentro de Mar del Plata.

 Rosana muy excitada contaba que nunca había visto el nacimiento de un arco iris ahí tan cerca de ella. Bueno seguimos viajando entrando ya en la ciudad. Y otra vez Rosana me alerta con sus gritos: había un segundo arco iris que nacía ahí, casi al pié de la rompiente y nuevamente moría en Mar del Plata.

 A esta altura de los acontecimientos yo misma estaba muy asombrada.

 Pero esperá, no te imagines nada  y seguí leyendo.

 Fuimos al Service de la empresa de mi Blackberry, donde  no recibí ninguna solución después de una larguísisisisisisma cola, de ejercitar la paciencia y meditar para que no se rompiera nuestra propia armonía. Nos mandaron a otro local. Tomamos muchísimo frío pero nos reíamos. Rosana quería comprarse una notebook de esta empresa y también nos dieron mil vueltas – o mejor dicho las dimos nosotras – y terminamos a las quince horas de ese dìua sin haber logrado arreglar la Blackberry y sin haber comprado la notebook.

 Decidimos ir a comer a lo de MANOLO, frente al mar. Y nos reíamos diciendo que habíamos gastado plata sin haber logrado nada de lo que queríamos hacer. Mi Blackberry seguía trabada – no podía mandar mensajes ni elegir teléfonos ¡un verdadero bodoque para mí!- y comentamos ambas el tema del fondo de pantalla que seguía siendo ese camino tan luminoso.

En la empresa habían apagado y prendido la Blackberry varias veces y seguía el camino ahí.

 Al estar llegando a lo de Manolo, nos encontramos con Marita, una gnoma de Necochea que organiza talleres de Ángeles y avistajes conmigo desde hace años.

 Bueno, entramos al restaurante y comentábamos todo lo que nos había pasado sin que pasara nada.

 Esto es: todo lo racional no lo pudimos hacer pero vimos cosas que nos sorprendieron.

 A todo esto con un frío espectacular, Mar del Plata tenía sol de nuevo por todos lados

 Y en eso, ¡ZAS! Rosana super excitada me marcó un tercer arco iris. Y nacía ahí delante de nuestras narices sobre el mar, a metros nomás de la escollera.

 Guauuuuuu! Y Reguuuaaaaaauuuuu!!!!! TRES ARCOS IRIS EN UN DIA.

Comenzamos a tratar de entender cuál era el significado. No se lo encontramos y nos volvimos a Valeria del Mar.

A la mañana siguiente, al mirar mi Blackberry – la que no había apagado en ningún momento desde que me la entregaron en la empresa de teléfonos – AHÍ…. NUEVAMENTE ESTABA LA IMAGEN DE FATIMA.

Casi caigo de espaldas. Llame al instante a Rosana y ambos quedamos aleladas y emocionadas.

 Entiendo bastante de tecnología y lo sucedido  carecía de toda explicación racional. No había apagado la maquinita cuando el fondo se cambio solito al camino y no había apagado la maquinita cuando volví de Mar del Plata y el fondo se volvió a cambio solo de nuevo a la VIRGEN.

Y ahí, el botón del Mousse volvió a funcionar. Sin haber hecho nada.

 Pasaron dos días y recibo un email donde decía algo de ANTAKARANA y los arco iris. Como estaba trabajando con  los talleres de Ángeles para Pinamar, no presté atención.

 Hasta hoy: domingo 28 de junio a las 10,43 AM.

 Leé lo que sigue: El Antakarana o “Puente Arco Iris” como se lo conoce habitualmente, es el lazo de unión de dos mundos tan diferentes como el mundo del Espíritu y el mundo de la materia.
Como siempre, un puente tiene la función de unir los dos lados de la orilla, ya que esos dos lados se necesitan mutuamente para completarse y dar sentido a su existencia. Entonces el Antakarana es “Puente” en tanto permite la conexión, la comunicación y el traslado de la materia al Espíritu y del Espíritu a la materia, llenándolo todo de significado trascendente para el Ser.


Este Puente esta constituido principalmente de energía meditativa, conciencia pura y vibrante a una determinada escala o tono.
Esta escala produce la manifestación de un determinado nivel de experiencia y de conciencia y se expresa en un determinado color.
Así como los cristales descomponen la luz del sol en los 7 colores del arco iris, de la misma manera nuestro Ser cristalino los irradia como un Arco Iris cuando el trabajo de limpieza y pulido del Ser esta en su punto óptimo.

El nivel de la frecuencia vibratoria va a dar diferentes matices de color en el Arco Iris personal que varían según el momento que cada Ser esta atravesando y según su capacidad de canalizar la Divina Luz, entre otras cosas.

http://www.mantra.com.ar/contreconociendonos/meditacionantakarana.htm

Conclusión: lo que yo entiendo hoy es que el camino que inicié es el camino correcto para mi vida actual. Dar los Talleres de Ángeles y conectar a cada ser humano con su propia Luz y la de sus propios guías.

Por eso el camino en la pantalla.

También sé que ELLA es mi MAESTRA y SUPERGUIA. MARIA me y nos acompaña a todos, creamos o no creamos en ELLA.

Vencí los miedos y debo seguir por ese camino.

ANTAKARANA en general y ATHON en particular, es mi sitio en el mundo.

Y uniendo todo, sé ahora con seguridad que yo misma por todo esto que soy que no se lo que es ni me importa definirlo, ayudo a todas las personas que se relacionan conmigo a caminar el puente, el arco iris, la unión entre la tierra y el cielo.

 Para los que hacen calendario maya: soy caminante del cielo resonante.

Y no sé si cuando me lees, sentís emociones. Pero yo estoy escribiendo, viéndote a través de mi Web, en un estado maravilloso de puro amor y paz.

Gracias por leerme y gracias por ayudarme a ser

Valeria del Mar, 28 de junio de 2009-06-28

 

Miryam Dietrich

2009-06-22 Taller de Angeles en Pinamar – Valeria (Argentina) y olor a geranio – Seres de Erks

Hoy, 22 de junio de 2009, deseo contarles lo que sucedió este viernes 19 de junio, cuando tenía programado el dar un taller de Ángeles en Pinamar y Valeria del Mar.

Tuve algunos inconvenientes materiales como que se tuvo que cambiar el sitio del taller por una cuestión ajena a la organizadora y a mi persona, llegué un día más tarde de lo que habia proyectado y venía bastante cansada.

Así las cosas, ese viernes detuve todas mis actividades ordinarias y alrededor de las 14,30 hs  fuí al mar, a uno de los sitios especiales dimensionales que hay entre Cariló y Gesell y me puse a rezar el AVE MARIA, pidiendo mucha luz y sobre todo, pedía señales externas visibles para el taller que iba a dar horas más tarde en Valeria del Mar.

Recé y recé y entré internamente en uno de esos maravillosos sitios de paz.

Subí a mi camioneta y volví muy confiada. Y con una hermosísima calma interior.

Llego a mi casa, estaciono mi vehículo sobre el pasto y al ir a bajarme, me envolvió como un manto un extraordinario olor a geranios. Fuerte olor, manto de olor, abrazo de aroma a geranio.

Y mis ojos se llenaron de lágrimas. Era la más pura emoción lo que sentía.

Acá en Valeria del Mar, estamos en pleno invierno. No hay flores y no hay geranios plantados en varias manzanas a la redonda. Es más: no recuerdo haber visto geranios ni aún en verano.

(Y mientras escribo esto me inunda un calor extraordinario, que es como un fuego interno muy difícil de escribir pero extraordinario de experimentar, que es cuando ELLOS están muy cerca).

Ese maravilloso olor a geranios me acompañó hasta el ingreso a la casa. Y trajo a mi memoria la ciudad intraterrena de ERKS (*) (Capilla del Monte –  República Argentina) y los seres de Luz interdimensionales que allí habitan.

Dicen quienes saben más que quien escribe estas líneas, que el olor a geranio caracteriza la proximidad de ELLOS a nosotros los humanos.

Teniendo presente la ligazon fuertísima que tengo con el cerro EL PAJARILLO (Quebrada de Luna –  Capilla del Monte –  República Argentina) y mi misión de Caminante del Cielo Resonante que me hace viajar por el mundo, uniendo almas y destando nudos, y las añoranzas permanentes que tengo de ATHON mi campito frente al PAJARILLO, donde me han dado muchísimas señales físicas de su presencia (fotos entre otras) creo que entenderán ustedes, los queridos y queridas que me leen, la emoción que sufrí internamente con ese amado aroma envolviendome como una capa protectora.

De ahí en más, este Taller fue extroardinario. Eramos once personas (número maestro) y de esas once personas, había cinco que tenían una maestría interior dormida o semidormida pero que la reconocieron ni bien ELLOS  las marcaron.

Gracias mis AMADOS SERES DE LUZ, gracias por el olor a geranio y les digo que extraño mi lugar físico en la tierra en EL PAJARILLO, aunque obedeciendo los que USTEDES me dictan, viajo y sigo.

Compartir con quienes me leen estas vivencias, es una forma más de estar unidos a través de la RUECA.

Con AMOR en MARIA NUESTRA MADRE UNIVERSAL

 

Miryam Dietrich

(*) para mayores datos sobre ERKS visitá www.erks.org o www.llamadoplanetario.com de mi muy querido amigo MARCELO MARTORELLI

2009-06-12 Despertar, por Julio Pagano

Al mes, regresé a Necochea. Esta vez se sumó al viaje mi hermana Celina y sus dos pequeños hijos. A diferencia del viaje anterior, en esta oportunidad decidí que llevaría el proyecto “Despertar”. Uno nunca sabe dónde y cómo pueden presentarse las oportunidades.

 

Los hechos se sucedieron con suma celeridad. Paramos en un hotel céntrico, con cuyos propietarios tenemos un fuerte vínculo afectivo, potenciado por dieciocho años seguidos de veranear en la misma ciudad.

 

Al segundo día de estadía, a través de una charla que mantuve con ellos, me sugirieron que conociera a su maestro de yoga y le mostrara en qué estaba trabajando. Fui a verlo junto con mi hermana, mientras que mi esposa se quedó cuidando a los cuatro chicos en el hotel.

 

Una vez reunidos, el profesor de yoga no dudó en decir que teníamos que conocer a una mujer que canalizaba. La llamó por teléfono y le pidió que viniera lo más rápido posible.

 

El enigmático mundo de las canalizaciones

 

Lo que desconocía, junto con mi hermana, era que la persona que estaba por llegar nos iba a poner en contacto con otro tipo de realidad. Estábamos a punto de ingresar al enigmático mundo de las canalizaciones. Un mundo en donde los chantas, los lunáticos y los que se autoproclaman mecías, se mimetizan con quienes, verdaderamente, son canales de luz y se ofrecen para que una dimensión desconocida tome contacto con la realidad ordinaria.

 

Sin saberlo, el proyecto me estaba abriendo una puerta que me conducía hacia lo paranormal.

 

Minutos más tarde, una mujer alta, robusta y de profundos ojos celeste estaba conversando con nosotros. Mientras acariciaba un rosario, que sostenía entre sus manos, comenzó a canalizar: “me están diciendo que tienen que subir al cerro El Pajarillo, en Capilla del Monte (Córdoba), a las cinco de la mañana en ayunas. Vos (me dijo a mí), vas a sentir que regresas a casa”.

 

También nos informó que primero debíamos ir a Villa Giardino (Córdoba) y hablar con la guardiana de la antigua iglesia jesuita, de donde fue robada la estatua de la Virgen de Nuestra Señora de la Merced. Teníamos que comunicarle que “la imagen sería encontrada” y que “la tenían escondida muy cerca de allí, entre los cerros”.

 

Luego, dirigiéndose a mi  hermana le dijo que hablara con el chico que frecuentemente estaba en esa iglesia, porque él tenía un mensaje para darle.

 

No salía de mi asombro, mientras la escuchaba atentamente. Nunca había sentido la palabra canalizar. Era la primera vez que estaba frente a alguien que decía estar comunicándose con seres que estaban fuera de la dimensión física.

 

Desde mi limitada perspectiva, la mujer era algo así como una radio. Podía conectar con frecuencias vibracionales y traducir lo que le comunicaban con suma convicción.

 

Tras una breve pausa, en donde miró hacia arriba como quien trata de vivenciar un recuerdo, me explicó que ni bien el maestro de yoga la llamó por teléfono para que se reuniese con nosotros, sintió que la piel se le erizaba porque se encontraría con un hermano.

 

Mirándome a los ojos me explicó: “nuestro vínculo se remonta a una vida anterior. Fuiste un monje benedictino, de apariencia totalmente distinta a la actual. Me cuidaste hasta el día de mi muerte. Los dos llevamos una profunda vida religiosa. Vos cumpliste muy bien con  tu misión. Comprá un rosario de madera. A medida que reces y lo toques, comenzarás a rememorar parte de esa vida religiosa”.

 

Sus palabras, aunque increíbles, me hicieron recordar el momento exacto de mi adolescencia en que le planteé a mi padre que quería ser misionero. Hay quienes sostienen que uno tiende a querer hacer aquello con lo que se identificó en otras vidas.

 

Otra de sus frases, me sacudió aún más: “ustedes dos fueron marido y mujer en otra vida”. Eso era algo que no estaba preparado para escuchar. Me pareció chocante. Si bien había leído sobre la posibilidad de que evolucionemos en grupos álmicos, desempeñando diferentes tipos de roles y vínculos, una cosa era leerlo y otra muy diferente era que alguien, que decía estar comunicándose con otra dimensión, asevere que había estado casado con mi hermana.

 

Luego de transmitir los mensajes, la mujer nos explicó cómo se había producido su despertar a ese tipo de realidad, que incluía visiones sobre hechos futuros y pasados, contactos con hadas y gnomos, la Virgen María, los ángeles, seres fallecidos y entidades de otros planetas y dimensiones.

 

Todo parecía como sacado de una película de Spielberg. Sin embargo, que nos contara que hasta hacía unos pocos años había llevado una vida muy diferente, desempeñándose como una reconocida abogada, a la que principalmente le importaba el status, el dinero, el poder y su imagen personal, tornó el relato un tanto más creíble.

 

También hizo disminuir mi incredulidad saber que ella era tan o más racional que yo, pero que tuvo que abrirse a esa nueva realidad a fuerza de sacudones que la llevaron a pedir apoyo a una psicóloga transpersonal, para evitar enloquecer.

 

“Entrar al juzgado y ver que tal o cual persona se iba a morir, me trastornaba. También me descomponía tener visiones catastróficas que luego veía reflejadas en las páginas de los diarios o por la televisión. Y me asustaba que se me aparecieran personas fallecidas”.

 

Así, a medida que la mujer desnudó sus temores, pude ver que estar en sus zapatos no era tarea sencilla. Como tampoco era tarea nada fácil acallar mi mente prejuiciosa, que seguía sin entender por qué estaba escuchando aquellos insólitos relatos, cuando en realidad lo que buscaba era que alguien me orientara sobre el proyecto.

 

Como el reloj marcaba cerca de las dos de la tarde y nos estaban esperando para almorzar, nos despedimos y retornamos al hotel.

 

Una vez en la calle, nos reímos mientras caminábamos. Al tiempo que no salíamos del estupor por lo experimentado, en tan sólo un par de horas. Tampoco sabíamos cómo íbamos a explicarle a Claudia lo acontecido en la reunión.

 

Por mi parte, lo único que tenía en claro era que por ningún motivo le diría a mi esposa que, supuestamente, había estado “casado con mi hermana”. Era algo que no terminaba de digerir.

Extracto del libro Despertar por Julio Andrés Pagano

http://www.proyecto-despertar.com.ar/busqueda.doc