Capilla del Monte, Rueca de Almas y Resumen del Retiro – Capítulo 3 de 6 – El Sillón

Y continúo, amado angel que haces tu viaje de vida por la tierra, en mi narración fotográfica de lo sucedido en el Retiro de y con ángeles en Capilla del Monte, en el mes de julio de 2010.

Ascensión física para llegar a El Sillón - Retiro con Ángeles - 23 de julio de 2010 - 15,15 hs

 La ascensión física fué de dificultad moderada. El sol nos seguía acompañando. Y yo iba sintiendo cuán real es eso de que asi como es afuera es dentro.

Al ascenso de la conciencia de cada uno, se sumaba el ascenso físico que todos realizábamos.

Los Hotes reciben al grupo de Rueca de Almas al estar llegando a El Sillón

 Cuando estábamos llegando al Sillón, vimos dos Hotes que nos estaban esperando. En la zona de Capilla del Monte, se le atribuye mucha importancia a la presencia de estas aves y se les asigna el rol de “cuidadores” de ciertos espacios.

El Sillón - 23 de julio de 2010 - 16,44 hs - Capilla del Monte - Córdoba - Argentina

Ya estábamos en el Sillón. Cada uno de los asistentes disfrutó del mismo. Los otros se encontraban en estado de oración o en meditación. Respeto absoluto. Y cada uno disrutó de El Sillón de acuerdo a sus tiempos internos. No hubo reloj. No hubo apremios. Solo el más puro disfrute. 

 

Calma - Amor - Armonía - Orbes Azules - Rueca de Almas

 Y mientras todo ello acontecía, los más jóvenes treparon hasta la punta de un cerro, contemplando extasiados las bellezas que tenían las rocas y el escenario natural, el que apreciaban desde donde ellos estaban ubicados.

Y así, en esa armonía, otra manifestación en fotos: orbes azules.

Heyy! Esto apenas fué una muestra de lo que nos esperaba en la noche del 24 de julio.  O sea:  espera que aún no has visto las fotos del avistaje. 

Orbes y la Camilla - Capilla del Monte - Rueca de almas

 Y más orbes. Y más emoción. Y más vivencias internas muy personales. Sensaciones nuevas, raras. Emociones reprimidas que afloraban. Re-encuentros con sus propias almas.

¡Ay! ¡Que lindo! Mira que te escribo y al hacerlo,  vuelvo a sentir el viento en la cara, el sol en mi cabello y mi alma calentita calentita de tantititititisisisisimo amor que recibimos en ese dia.

17,15 hs del 23 de julio de 2010 - Miryam Dietrich agradeciendo a los ángeles las experiencias vividas

Y así fué que antes de iniciar el descenso, necesité quedarme atrás a solas. Bueno en realidad Alejandro se había quedado a su pedido, último en el Sillón.

Así que me detuve en lo alto, contemplé todo el paisaje, veia a mis amados ángeles humanos bajando y elevé mis ojos al cielo y agradecí a Dios, desde lo más profundo de mi ser, tantas bendiciones otorgadas.

Y en ese momento fuí una con el paisaje, una con las nubes, el Uritorco, el Pajarillo, los Mogotes, los hotes y me quedé internamente flotando en un estado de NO TIEMPO y en un solo espacio.

Miryam Dietrich

2009-06-22 Taller de Angeles en Pinamar – Valeria (Argentina) y olor a geranio – Seres de Erks

Hoy, 22 de junio de 2009, deseo contarles lo que sucedió este viernes 19 de junio, cuando tenía programado el dar un taller de Ángeles en Pinamar y Valeria del Mar.

Tuve algunos inconvenientes materiales como que se tuvo que cambiar el sitio del taller por una cuestión ajena a la organizadora y a mi persona, llegué un día más tarde de lo que habia proyectado y venía bastante cansada.

Así las cosas, ese viernes detuve todas mis actividades ordinarias y alrededor de las 14,30 hs  fuí al mar, a uno de los sitios especiales dimensionales que hay entre Cariló y Gesell y me puse a rezar el AVE MARIA, pidiendo mucha luz y sobre todo, pedía señales externas visibles para el taller que iba a dar horas más tarde en Valeria del Mar.

Recé y recé y entré internamente en uno de esos maravillosos sitios de paz.

Subí a mi camioneta y volví muy confiada. Y con una hermosísima calma interior.

Llego a mi casa, estaciono mi vehículo sobre el pasto y al ir a bajarme, me envolvió como un manto un extraordinario olor a geranios. Fuerte olor, manto de olor, abrazo de aroma a geranio.

Y mis ojos se llenaron de lágrimas. Era la más pura emoción lo que sentía.

Acá en Valeria del Mar, estamos en pleno invierno. No hay flores y no hay geranios plantados en varias manzanas a la redonda. Es más: no recuerdo haber visto geranios ni aún en verano.

(Y mientras escribo esto me inunda un calor extraordinario, que es como un fuego interno muy difícil de escribir pero extraordinario de experimentar, que es cuando ELLOS están muy cerca).

Ese maravilloso olor a geranios me acompañó hasta el ingreso a la casa. Y trajo a mi memoria la ciudad intraterrena de ERKS (*) (Capilla del Monte –  República Argentina) y los seres de Luz interdimensionales que allí habitan.

Dicen quienes saben más que quien escribe estas líneas, que el olor a geranio caracteriza la proximidad de ELLOS a nosotros los humanos.

Teniendo presente la ligazon fuertísima que tengo con el cerro EL PAJARILLO (Quebrada de Luna –  Capilla del Monte –  República Argentina) y mi misión de Caminante del Cielo Resonante que me hace viajar por el mundo, uniendo almas y destando nudos, y las añoranzas permanentes que tengo de ATHON mi campito frente al PAJARILLO, donde me han dado muchísimas señales físicas de su presencia (fotos entre otras) creo que entenderán ustedes, los queridos y queridas que me leen, la emoción que sufrí internamente con ese amado aroma envolviendome como una capa protectora.

De ahí en más, este Taller fue extroardinario. Eramos once personas (número maestro) y de esas once personas, había cinco que tenían una maestría interior dormida o semidormida pero que la reconocieron ni bien ELLOS  las marcaron.

Gracias mis AMADOS SERES DE LUZ, gracias por el olor a geranio y les digo que extraño mi lugar físico en la tierra en EL PAJARILLO, aunque obedeciendo los que USTEDES me dictan, viajo y sigo.

Compartir con quienes me leen estas vivencias, es una forma más de estar unidos a través de la RUECA.

Con AMOR en MARIA NUESTRA MADRE UNIVERSAL

 

Miryam Dietrich

(*) para mayores datos sobre ERKS visitá www.erks.org o www.llamadoplanetario.com de mi muy querido amigo MARCELO MARTORELLI

2009-06-12 Despertar, por Julio Pagano

Al mes, regresé a Necochea. Esta vez se sumó al viaje mi hermana Celina y sus dos pequeños hijos. A diferencia del viaje anterior, en esta oportunidad decidí que llevaría el proyecto “Despertar”. Uno nunca sabe dónde y cómo pueden presentarse las oportunidades.

 

Los hechos se sucedieron con suma celeridad. Paramos en un hotel céntrico, con cuyos propietarios tenemos un fuerte vínculo afectivo, potenciado por dieciocho años seguidos de veranear en la misma ciudad.

 

Al segundo día de estadía, a través de una charla que mantuve con ellos, me sugirieron que conociera a su maestro de yoga y le mostrara en qué estaba trabajando. Fui a verlo junto con mi hermana, mientras que mi esposa se quedó cuidando a los cuatro chicos en el hotel.

 

Una vez reunidos, el profesor de yoga no dudó en decir que teníamos que conocer a una mujer que canalizaba. La llamó por teléfono y le pidió que viniera lo más rápido posible.

 

El enigmático mundo de las canalizaciones

 

Lo que desconocía, junto con mi hermana, era que la persona que estaba por llegar nos iba a poner en contacto con otro tipo de realidad. Estábamos a punto de ingresar al enigmático mundo de las canalizaciones. Un mundo en donde los chantas, los lunáticos y los que se autoproclaman mecías, se mimetizan con quienes, verdaderamente, son canales de luz y se ofrecen para que una dimensión desconocida tome contacto con la realidad ordinaria.

 

Sin saberlo, el proyecto me estaba abriendo una puerta que me conducía hacia lo paranormal.

 

Minutos más tarde, una mujer alta, robusta y de profundos ojos celeste estaba conversando con nosotros. Mientras acariciaba un rosario, que sostenía entre sus manos, comenzó a canalizar: “me están diciendo que tienen que subir al cerro El Pajarillo, en Capilla del Monte (Córdoba), a las cinco de la mañana en ayunas. Vos (me dijo a mí), vas a sentir que regresas a casa”.

 

También nos informó que primero debíamos ir a Villa Giardino (Córdoba) y hablar con la guardiana de la antigua iglesia jesuita, de donde fue robada la estatua de la Virgen de Nuestra Señora de la Merced. Teníamos que comunicarle que “la imagen sería encontrada” y que “la tenían escondida muy cerca de allí, entre los cerros”.

 

Luego, dirigiéndose a mi  hermana le dijo que hablara con el chico que frecuentemente estaba en esa iglesia, porque él tenía un mensaje para darle.

 

No salía de mi asombro, mientras la escuchaba atentamente. Nunca había sentido la palabra canalizar. Era la primera vez que estaba frente a alguien que decía estar comunicándose con seres que estaban fuera de la dimensión física.

 

Desde mi limitada perspectiva, la mujer era algo así como una radio. Podía conectar con frecuencias vibracionales y traducir lo que le comunicaban con suma convicción.

 

Tras una breve pausa, en donde miró hacia arriba como quien trata de vivenciar un recuerdo, me explicó que ni bien el maestro de yoga la llamó por teléfono para que se reuniese con nosotros, sintió que la piel se le erizaba porque se encontraría con un hermano.

 

Mirándome a los ojos me explicó: “nuestro vínculo se remonta a una vida anterior. Fuiste un monje benedictino, de apariencia totalmente distinta a la actual. Me cuidaste hasta el día de mi muerte. Los dos llevamos una profunda vida religiosa. Vos cumpliste muy bien con  tu misión. Comprá un rosario de madera. A medida que reces y lo toques, comenzarás a rememorar parte de esa vida religiosa”.

 

Sus palabras, aunque increíbles, me hicieron recordar el momento exacto de mi adolescencia en que le planteé a mi padre que quería ser misionero. Hay quienes sostienen que uno tiende a querer hacer aquello con lo que se identificó en otras vidas.

 

Otra de sus frases, me sacudió aún más: “ustedes dos fueron marido y mujer en otra vida”. Eso era algo que no estaba preparado para escuchar. Me pareció chocante. Si bien había leído sobre la posibilidad de que evolucionemos en grupos álmicos, desempeñando diferentes tipos de roles y vínculos, una cosa era leerlo y otra muy diferente era que alguien, que decía estar comunicándose con otra dimensión, asevere que había estado casado con mi hermana.

 

Luego de transmitir los mensajes, la mujer nos explicó cómo se había producido su despertar a ese tipo de realidad, que incluía visiones sobre hechos futuros y pasados, contactos con hadas y gnomos, la Virgen María, los ángeles, seres fallecidos y entidades de otros planetas y dimensiones.

 

Todo parecía como sacado de una película de Spielberg. Sin embargo, que nos contara que hasta hacía unos pocos años había llevado una vida muy diferente, desempeñándose como una reconocida abogada, a la que principalmente le importaba el status, el dinero, el poder y su imagen personal, tornó el relato un tanto más creíble.

 

También hizo disminuir mi incredulidad saber que ella era tan o más racional que yo, pero que tuvo que abrirse a esa nueva realidad a fuerza de sacudones que la llevaron a pedir apoyo a una psicóloga transpersonal, para evitar enloquecer.

 

“Entrar al juzgado y ver que tal o cual persona se iba a morir, me trastornaba. También me descomponía tener visiones catastróficas que luego veía reflejadas en las páginas de los diarios o por la televisión. Y me asustaba que se me aparecieran personas fallecidas”.

 

Así, a medida que la mujer desnudó sus temores, pude ver que estar en sus zapatos no era tarea sencilla. Como tampoco era tarea nada fácil acallar mi mente prejuiciosa, que seguía sin entender por qué estaba escuchando aquellos insólitos relatos, cuando en realidad lo que buscaba era que alguien me orientara sobre el proyecto.

 

Como el reloj marcaba cerca de las dos de la tarde y nos estaban esperando para almorzar, nos despedimos y retornamos al hotel.

 

Una vez en la calle, nos reímos mientras caminábamos. Al tiempo que no salíamos del estupor por lo experimentado, en tan sólo un par de horas. Tampoco sabíamos cómo íbamos a explicarle a Claudia lo acontecido en la reunión.

 

Por mi parte, lo único que tenía en claro era que por ningún motivo le diría a mi esposa que, supuestamente, había estado “casado con mi hermana”. Era algo que no terminaba de digerir.

Extracto del libro Despertar por Julio Andrés Pagano

http://www.proyecto-despertar.com.ar/busqueda.doc