El retiro en Capilla del Monte, los violadores y Credo Mutwa Zulu (541) por Miryam Dietrich

2018-12-18 Que retiro este retiro

¡¡¡Buen día angelito humano!!! ¡¡¡Reaparecí!!! ¡¡¡Que retiro este retiro!!! Te cuento: grupo excepcional. Cada grupo de retiros, va superando al anterior. Alegría. Historias de vida. Muchas carcajadas. Las lentejas que quedarán para la historia. Caminatas. Todos unidos. Excelente onda.
Se sortearon los inconvenientes con la alegría del alma. El Doc, serio el primer día y sacando lo mejor del él, el ultimo día…gracias a … las benditas lentejas, me sugirió que escribiera una Crónica Erksiana…de lentejas.
Gente de diversos puntos del país y hasta una uruguaya. La presencia de Nilda Rosanelli de Zarate, un verdadero lujo. Realmente salimos de la Ilusión del Caos camino a la Verdadera Vida.
La foto solo muestra a parte de los presentes. Luego del retiro, atendí muchas consultas personales.
La magia estuvo vigente en todo momento. Y la presentación del libro fue…tierna, familiera, amorosa.
¡¡¡Guauuuuuuy reguauuuuu!!!

Retiro de la Ilusion del Caos a la alegría de la Verdadera Vida, Capilla del Monte, por Miryam Dietrich

El 8 de diciembre, día de María Nuestra Madre Universal, estaba hablando y sonó mi celular. Al mirar el whatsapp veo que era un mensaje de Alejandra H Lauria quien me mandaba la tapa de mi nuevo libro.
Pucha que se me llenaron los ojos de lágrimas de pura emoción. Ya te contaré la temática pero puedo asegurarte que la tapa es una real obra de arte.
A la tarde fuimos a mi campito e hicimos una ceremonia sencilla, intima, en homenaje a María.
Lo que se viene es un retiro en Copahue y una visita a Riscos Bayos posiblemente en febrero de 2019, un retiro en un campo muy especial en el interior de Ongamira para 30, 31 de marzo y 1 y 2 de abril, la feria del libro en Buenos Aires el 11 de mayo, el viaje al Africa en julio, y varios proyectos más.
Y ahora un comentario sobre la realidad supuesta, que anda bien delirante y con una agenda reptiliana a full.
¿Te has dado cuenta angelito humano como te distraen? Siempre aparece un tema periodístico que se replica y se replica y se replica y nos idiotiza si prestamos atención y nos lleva casi sin querer queriendo, a mostrarnos tantas falsas banderas como si fueran reales. Y la grieta se agranda cada vez más. Todos contra todos.
Violación. Enojo. Frustración. Denuncias que huelen a programa teatral. Que si es cierto, que si es falso.
Me permito entonces traer a mi querido Maestro Credo Mutwa Zulu. El y su esposa Virginia, delante de su Hospital para gente de color con Sida, hizo dos chozas con profundo significado espiritual: pero la más importante y que para mi adquiere un nuevo significado, es la choza para …los violadores.
Al decir de Credo, el que es un violador, luego del aberrante acto, sufre una tortura interna que es superior a la de la persona violada. Y en esa choza, el violador puede hacer un trabajo interno que lo lleve al reconocimiento de su aspecto tan negativo y para que sienta que es perdonado.

 


En la pag 75 de Negro y Blanca Camino de las Señales, escribí “…Virginia nos explicó que es cabaña era muy especial. Estaba destinada a la sanación no solo de niños y personas que han sido abusadas, sino tambien para aquellos que han sido abusadores. Ella explicaba que los violadores, una vez que han violado a sus victimas, se sienten muy culpables y tienen un agujero negro en su ser. Decía que se sienten muy solos y en ese lugar se ayudará a curarlos y perdonarlos…”.
En el amor y el perdón, está la llave.
Levantemos la mirada, y observemos el espectro que pretenden que nos llenemos de enojo, odios y demás. Te recuerdo angelito humano, que hay hombres, mujeres y niños que han sido violados, desde el comienzo de la historia de la humanidad
¿Que tal si aprendemos a perdonar-los y perdonar-nos?
Recuerda, más allá de exigir que se apliquen las leyes terrenales, siento que las “ejecuciones periodisticas públicas” pertenecen a la época de la Inquisición.
Un amigo me dijo” No escribas sobre este tema. Te van a saltar a la yugular”
Y respondí: “tengo el derecho moral de hacerlo”. ¿Por digo que tengo el derecho moral? Lo dejo librado a tu imaginación.
Más, afirmo y digo: EN EL PERDÓN Y EL AMOR ESTÁ LA LLAVE.
Te abrazo y recuerda que no soy maestra ni enseño nada. Solo comparto mi experiencia de vida.
Nada es más liberador y sanador que el Perdón concientemente aplicado.
Y de ello…realmente soy testigo.
Te abrazo en la inmensidad de la ternura

 

 

Riscos Bayos, ELLOS y yo, (511) por Miryam Dietrich

Los Riscos Bayos  y la presencia de ELLOS

Salimos de Copahue y nos dirigimos por la ruta a Caviahue. Aprecio la belleza de la naturaleza, la villa, el lago y la boca del Volcán.

Un paisaje desconocido en las grandes urbes, se presenta ante mí.

Un camino de curvas y contra curvas, como la vida misma, me sorprende. Vamos en bajada. Altas montañas y un valle salpicado de colores otoñales. Gente de “a caballo”. Ovejas, cabras y vacas cruzando el camino, siendo arriadas por perros ovejeros los que, con destreza, orientan a la manada y a las piñas de chivas, para que salgan de la ruta y para que  continúen marchando rumbo a las invernadas.

Casitas casi perdidas en los colores amarronados de las montañas. Álamos pintados de amarillos indicando un otoño que se asoma, junto con unos “bordoes” que compiten en la paleta de colores

Piñones y araucarias. Bandadas de patos marcando con su migración, el comienzo de los aires fríos en esta región.

Una mujer de “a caballo”, joven, de mirada fiera y determinante, observa nuestro paso sin dejar de arriar la manada de ovejas hacia esos otros lados. Ella, en si misma, es una pintura para estampar en un lienzo.

Llegamos al ingreso de Riscos Bayos y un impulso me lleva a pedirle a Pedro que detenga el auto porque ahí existe una pirámide. Bajo con ese sentir de alegría de cuando estoy en un sitio que conozco sin haberlo conocido.

Apoyo mis manos sobre una de sus caras (la del oeste)  y ¡zas! como me pasa- ya a esta altura puedo afirmar casi siempre- entro en “conciencia” en la ciudad intraterrena que existe en el lugar.

Supe instantáneamente que es un brazo de la ciudad de la Patagonia que se comienza a manifestar y que se llama OMU MARA (ya te contaré de ella)

“Veo” seres bajitos de figuras humanoides, pero pelados. Luego aparece un ser maravillosamente alto, vestido con túnica blanca y también pelado.

Conciente de que estoy con otras personas, agradezco en forma telepática, y abro mis ojos. Llamo a Verónica y le sugiero que apoye sus manos en el mismo sitio que yo lo he hecho. Y ella percibe un rostro y un punto negro.

Y luego, nos “adentramos” en el campo. El paisaje en el horizonte, está coronado por los Riscos.

Llegamos a un sitio arbolado y ahí, aparece Carine (Karen para la mayoría) la que nos saluda y nos invita prontamente a que entremos a su casa.

Carine Risdo Dotti y Miryam Dietrich en Riscos Bayos - patagonia argentina
Carine Risdo Dotti y Miryam Dietrich en Riscos Bayos – patagonia argentina

Casa de campo, con olor a leña. Una cocina económica, de las de antes. Un atelier. Pintura Sumi-E. Pintura Zen. Haiku.

Y mientras mis amigos, se reúnen en el exterior con Magie, continuo una charla con Carine que hemos interrumpido en otras vidas. Y ahora… al re-encontrarnos, la continuamos.

Desfilan por nuestras voces, los ANTIGUOS, el NAGUAL, el agradecimiento a los MAYORES, los Ritos de Paso.

Me muestra Carine, la casita de Magie, totalmente blanca y maravillosamente desapegada de objetos. Y así, con la simpleza de los que nos re-conocemos, ella me invita a quedarme y yo, al instante, accedo sin el menor rubor.

Mis amigos continúan su viaje rumbo a Cutral có. Ingreso a la casa grande y el aroma de una cocina trabajada, invade mis glándulas olfativas, recordándome que es hora de almuerzo.

Maggie me hace de anfitriona y recorro la “casa grande” como le llaman, la que parece una obra de Gaudi. La casa en si misma, rompe todas las estructuras mentales de “como debe ser una casa”.

Y en una mesa exquisitamente compuesta por diversos platos, discurre la conversación como perlas de collar, conociéndonos y re-conociendonos. Y también me siento en un sitio atemporal, con personas amigas, de las que no dudo, venimos juntas de otras vidas.

En medio de esta maravillosa re-conexión aparece un whatsapp en el celular de Carine de una tal Lola que vive en Loncopue. Manifiesta conocerme aunque yo no sé quien es.

Whatsapp va y whatsapp viene y Lola cuenta que ella era la que manejaba un auto que hace unos dos años frena de golpe frente a mi casa.

Me encontraba tomando mate en la terracita de mi casita en el Barrio de Santa Isabel, cerca de Charbonier, (Capilla del Monte – Argentina) mirando el Uritorco y disfrutando del silencio a las 7 de la mañana.

Y ese estado contemplativo fue interrumpido por una mujer que baja del auto a los gritos porque me había reconocido y me quería saludar. Esta mujer es de La Plata, al igual que Lola. Nos saludamos por encima del alambrado. Ellas se fueron y yo me quedé con el Uritorco y mi mate. Nos las vi más.

Hasta estos  whatsapp.¡¡¡¡Guauuuuu y reguauuu!!! Largo tremenda carcajada. ELLOS tejen nuestros hilos de vida, generando conexiones insólitas en los lugares menos pensados.

Lola se ha mudado a Loncopue. Y así, como tejiendo al crochet, comienza a llenarse una agenda 2019 que involucra a Copahue, Loncopue y Riscos Bayos.

¡¡¡Que maravilla es cuando seguimos las señales de ELLOS, o los impulsos del alma!!! Evidentemente cuando el Mono Loco tiene su banana en la boca, la vida se llena de milagros.

Salimos al sol y caminamos el espacio. ¡¡¡¡Guauuuuuu y reguauuuuuuu!!! Carine me cuenta de las historias de los “bajitos” que le fuera comentada por los mapuches de la zona. Y esos “bajitos” son los que “vi” cuando apoyé mis manos en la pirámide.

Me habla de cómo construyeron las diferentes casas y de la importancia de la leñera porque en invierno nieva y la calefacción es a leña.

Llegamos hasta un alambrado y observamos todo el arco de los Riscos, erguidos, orgullosos en el horizonte. Reconozco a los “guardianes” del lugar y ella me los confirma.

En un repaso muy rápido y desprolijo, vienen a mi mente, los Colosos de Memon (Egipto), los Guardianes de Cerro Negro de la ciudad de Isidris (Mendoza – Argentina), la puerta de Aramu Muru (Perú)   y los guardianes que existen en Los Terrones, Quebrada de Luna, Cerca de Capilla del Monte (Córdoba -Argentina) .

Riscos Bayos - Patagonia Argentina por Miryam Dietrich
Riscos Bayos – Patagonia Argentina por Miryam Dietrich

Y al extender mis manos, la vibración energética, me traspasa, me envuelve, me alegra. Tan fuerte es la energía de este espacio físico, que creo que voy a levitar.

Siento que estoy en el sitio justo en el momento justo.

El tiempo lineal me tiraniza ya que estoy pendiente de volver a Cutral Co en ómnibus. Debo respetar el horario y así es como Carine me sube en su vehículo y partimos raudas hacia Loncopue.

Nos despedimos ambas con el corazón henchido de amor por el reconocimiento y subo al ómnibus en estado de éxtasis total.

Una vez más, estuve en el tiempo sin tiempo, en ese espacio de “nadas y todos”.

Volveré en febrero con la organización de un retiro. O mejor dicho, dos retiros: uno en Copahue y otro en Riscos Bayos.

Comienza a prepararte angelito humano.

 

 

Copahue (Patagonia argentina) y los Ángeles (510), por Miryam Dietrich

Buen día angelito humano: ya me encuentro de nuevo en mi casita en la zona rural de Capilla del Monte (Córdoba – Argentina)
Voy a compartir contigo (una vez más) parte de mis experiencias en este maravilloso viaje.
Al despertarme el sábado en la mañana en Copahue (Patagona Argentina) me asombré con el sol saliendo, que iba pintando de colores las cumbres hasta que, se cansó de ese lugar y subió – con esa calma que lo caracteriza- hacia lo alto y nos llenó de calorcito agradable mientras aspirábamos el olor del sulfuro de las piletas de las aguas termales existentes en el lugar.
Agradeciendo, agradeciendo, agradeciendo.
Un paisaje nevado en las altas cumbres las que miro desde el fondo del cráter 6 del Volcán Copahue.

Verito Macias, Veronica Lillo y Miryam Dietrich en  Copahue (patagonia argentina)
Verito Macias, Veronica Lillo y Miryam Dietrich en Copahue (patagonia argentina)

Sitio increíble y muy argentino. Largo corredor que une los baños termales con los negocios donde, una multitud de objetos colocados en forma asombrosamente desordenada, captan mi mirada.

Una mirada a Copahue   (patagonia argentina) por Miryam Dietrich
Una mirada a Copahue
(patagonia argentina) por Miryam Dietrich

Un puente, que es bañado por la bruma que se genera por el choque de las temperaturas de las aguas calientes de las piletas y el aire frío de la cordillera. Bruma que casi tapa el otro puente que es curvo. Y con esa neblina sulfurosa, las brisas formas raras figuras. Y trae a mi mente recuerdos de las neblinas londinenses.

 

Bruma sulfurosa en Copahue (Patagonia Argentina) por Miryam Dietrich
Bruma sulfurosa en Copahue (Patagonia Argentina) por Miryam Dietrich

Mientras espero mi turno para disfrutar de uno de los tantos servicios que el sitio ofrece, observo sentada a mi derecha, una señora con glamour, indiferente a los otros, con un rostro surcado por muchas arrugas que denotan de una vida vivida intensamente, sin botox, sin siliconas, totalmente natural.
Ojos vivaces mientras sigue la calingrilla. Observo sus zapatos, de esos de antes, de anchos y bajitos tacos. Al igual que su dueña, presentan señales de muchos caminos hollados aunque lustrosos y limpios con una mano de betún. Pero mi mirada de observadora se detiene en su pollera. La misma también me cuenta historias de vidas y pobrezas, es la típica de antaño, de esas del tajo al costado cerrada en el cruce con un prendedor.
Pero eso no es todo. Una misteriosa puntilla asoma por el tajo de la pollera. La miro casi con descaro porque es…una puntilla de enagua, de esas prendas femeninas que se usaron entre los años 50 a 60.
¡¡¡Guauuuuuu y reguauuuuuu!!! Ella continúa impávida con su sopa de letras, mientras yo siento que por unos minutos, esta angelada mujer me ha llevado a recuerdos de la infancia y me ha hecho entrar en un rulo del tiempo, donde el ayer se me pega con el hoy. Y eso me arranca una sonrisa silenciosa. Y trae a mi memoria a mi mamá y sus prendas.

Una cascada en Copahue (Patagonia Argentina) por Miryam Dietrich
Una cascada en Copahue (Patagonia Argentina) por Miryam Dietrich

¡¡¡Estos ELLOS que me juegan chistes cósmicos!!! Esto me significó el recordar que todo es atemporal y que lo que en el pasado fue elegancia, hoy es historia.
Veo ancianos y no tan ancianos, personal eficiente dentro del complejo de los baños termales.
Vuelvo al presente y luego de ser atendida, me dirijo al puente curvo.
Aparece un drone, personaje inusitado e irrespetuoso en estas alturas. Quiero olvidar por estos días que TODOS estamos vigilados por todos lados con cámaras ¿de seguridad? y que los drones invaden nuestro espacio sin tener nuestro permiso.
En otro momento, camino hacia un sitio donde una cascada cae desde lo alto hacia la parte llana, generando un musgo que parece césped artificial.
Juego a cruzar un canal pisando unas tablas colocadas al azar y unas piedras que desafían mi sentido del equilibrio, igual que cuando- allá a lo lejos- jugaba con mis primos para cruzar el arroyito del campo de mi abuelo.
Mis ojos se elevan hacia esas cumbres con nieve eternas.
Se perfila el invierno en este mágico sitio, donde el aire es tan pero tan puro que duele el aspirarlo. Un perro peludo arrastra una pata y me mira con la suficiencia de jugar de local mientras yo lo hago de visitante.
Una pileta que se llama Chancho. Me causó mucha gracia ese nombre. Y al acercarme supe el porqué. Humanos embarrados jugando a no ser identificados, los que al salir … parecen – lo digo con respeto cariñoso- chanchos que ha jugado en el barro.
Pstpst… yo también me embarré solo que perdía el anonimato por cuanto mis pelos rubios me delataban.
Hay otra pileta que se llama CALLOS ¡jajaja!!! Cuando mis amigos me dijeron que era porque esa agua hacía caer los callos, creía yo que me hacían una broma. Pero… ¡¡¡Es cierto!!!
Siento presencias cuando camino en silencio. Siento la magia de este espacio. De golpe, el sonido de unos patos, que compiten con el rrrrrrr rrrrrr del drone.
Y para sorpresa mía, escucho chillidos de teros.
Hay otra pileta que se llama AGUAS VERDES, y es… maravillosamente verde. Y fría o mejor dicho tibia. Lo cual para mi es todo un placer.
Cae la noche y el frío hace su entrada, pero es un frío amoroso, suavizante que me captura el alma.
Lo mágico: NO HAY SEÑAL DE CELULAR!!! Dice la TV que estamos en alerta amarilla por el volcán.
Nada sucede. Los baños me han dejado super relajada. Siento internamente que este sitio, además de alinear nuestro cuerpo físico, nos empuja a mirarnos hacia adentro y el aire especial del lugar nos sana internamente.
Siento que COPAHUE, al igual que mi amada Quebrada de Luna cerca de Capilla del Monte, son sitios atemporales.
No pensaba venir a Copahue, no estaba en mis planes racionales. Más las señales de ELLOS me trajeron sin querer queriendo. Y por supuesto, por las mágicas sugerencias de Veronica Lillo y Pedro Macías, mis anfitriones de Cutralcó. Ellos me acompañaron junto con Verito y Mariana y el amor incondicional de Belén.
He conocido bellas personas. Y me voy, con la promesa interna de volver. Posiblemente en febrero 2019 con un retiro de re-conexión, entre el cuerpo y el espacio, el alma y esta bellísima zona cordillerana.
Me despido agradecida, casi con desgano me voy. Más se que me esperan otros nuevos caminos, otros nuevos sitios.
Allá voy Riscos Bayos. Pero eso te lo cuento luego.
Un abrazo terrenalmente angelado y un ¡¡¡¡Guauuuuu y reguauuuuu!!!