Septiembre 2011 – Ongamira, Rueca de almas y retiro vivencial con ángeles, por Miryam Dietrich

Amado angelito humano: hoy es 13 de agosto de 2010 y he concertado el encuentro retiro con Ángeles en Puerta del Cielo en el valle de Ongamira, Ongamira sitio de los comechingones existente en Córdoba.

Mucha historia y muchas vivencias.

Muchos silencio y mucha paz.

Muchas dimensiones y varias situaciones.

Prepara tus vacaciones para esa fecha y ven a disfrutar a cielo abierto, en la Puerta del Cielo, la presencia energética de ELLOS.

Te esperan y por eso, yo también te espero

Miryam Dietrich

1 de enero de 2010 Puertas del Cielo por Miryam Dietrich

Te cuento que el 1 de enero de 2010 fuimos con Julia a Puertas del Cielo, un sitio muy particular que se encuentra pasando Quebrada de Luna, el Valle del Silencio, las Cuevas de Ongamira y un poco más allá, después de una buena trepada, se llega al sitio indicado.

Puertas del Cielo es un sitio muy especial para todos los amantes de observar el cielo, mirando las estrellas, aprendiendo a diferenciar con la vista un avión de un satélite o de una nave. Algunos dicen que en ese sitio se aprecian las luces de la ciudad intraterrena de Erks.

De mi experiencia de diez años de visitar el sitio, puedo expresar sin temor a equivocarme, que hay un silencio especial y que a veces aparecen globos de luces (manoplas) que se acercan a quienes están en ese sitio en actitud de respeto y lo que se experimenta es una profundísima paz en algunos casos y en otros, profunda emoción. Las luces aparecen a lo lejos y es como una gran ciudad en medio de la noche.

Una de mis amigas versada en el tema de avistajes que se llama Lina Castro, nos había dicho días anteriores que últimamente en Puertas del Cielo no se podía ver nada porque había demasiadas nubes bajas y como una fina llovizna. Había “recibido” que debía llevar a Julia a dicho lugar el 1 de enero y así ambas partimos, obedientes, hacia ese sitio mágico.

Se veía desde el camino una gran tormenta y nubes muy bajas, así que, enseguida nuestros “monos locos” expresaron que difícilmente veríamos algo.

Arribamos alrededor de las 20 horas o sea que todavía era de día.

 Comencé a rezar en voz alta y enseguida aparecieron las luces a lo lejos. Eran luces muy puntuales y por encima de las montañas. Dos, tres, dos. Así se veían. Alrededor todas nubes de tormenta pero en ese escenario había claridad de atardecer. Nos emocionamos. Era sin lugar a dudas un recibimiento.

Estando ahí “recibo” con una claridad absoluta que a las 21 horas debíamos irnos.

Y entusiasmada como estaba, comencé a sacar fotos. En la primera salió lo que ves a continuación.

Foto a)

Pero en las restantes de las que solo pongo una para que comprendas, NO SALIA NADA DE NADA. Sacaba la foto, la miraba y veía en la cámara fotográfica todo negro. Levantaba la mirada y la posaba en el horizonte y veía todos los colores del atardecer. Volvía a sacar fotos. Y otra vez todo negro. Y sin embargo en el horizonte había colores. Y estaban las luces.

Foto b)

Dejé de sacar fotos y me concentré en la oración. Obtengo la última toma donde si la miras detenidamente en el fondo se ven dos puntos de luz que eran las luces que veíamos.

Foto c)

Una lección inolvidable: ELLOS SE MANIFIESTAN EN LAS FOTOS CUANDO ELLOS LO DESEAN. Terminamos el encuentro con unos sonidos de un cuenco tibetano que había llevado Julia, que en la reverberancia del lugar, sonaba a música celestial.

Y otra vez nos recontraemocionamos. A las 21 horas en punto, las nubes taparon todo el horizonte y dejamos de ver las luces.

Volvimos en silencio todo el camino, paladeando para adentro tanta maravilla, recapitulando sobre una nueva lección aprendida y permitiendo que nuestros oídos conservaran los sonidos del silencio y del cuenco tibetano. Y en cuanto a nuestras retinas ….¿que decirte? Captaron mucho más que lo que indican las fotos.

GRACIAS AMADISIMOS GUIAS, una vez más, POR LA LECCION APRENDIDA

Miryam