249 – Negro y Blanca Qamino de las señales – Capitulo I

PRIMER CAPITULO

RE-ENCUENTRO KURUMAN SUDAFRICA

Comienzo la historia en el presente, hoy 3 de febrero de 2012.

Hoy nos reunimos Carlos Fernando Trujillo Moncada, yo y Virginia Nakagasang Rathele y Baba Credo Vusamazulu Mutwa.

Mucha emoción contenida para Carlos y para mí.

Al fin íbamos hacia la entrevista tan anhelada con mi amado Credo Mutwa Zulú.

Muchas indicaciones para llegar, muchas. Partimos desde Kuruman (Sudáfrica) hacia el interior. Y en cada tramo nos deteníamos para llamar por teléfono y recibir instrucciones.[i]

Así hasta que nos vino a buscar un vehículo y nos condujo a nuestro destino definitivo: la actual casa de Credo Mutwa Zulú.

Credo Mutwa Zulu y Miryam Dietrich - Kuruman - 3-2-2012, por Miryam Dietrich

 

Recorrimos barrios de gente de color. No se veía ni un solo blanco.

Muchas casas iguales, la mayoría de color terracota, como la tierra donde se encuentran asentadas.

Un niño detrás de una ventana, nos espiaba mientras circulábamos con nuestro vehículo por esa tierra roja, muy roja.

Tierra amada por mí, tierra extrañada, tierra acariciada, Mi tierra de otras vidas pasadas. [ii]

Grandes charcos de agua. Barro. Niños corriendo descalzos por el agua. Niños negros. Niños amados. Niños desprotegidos. Niños por la sociedad olvidados.

Y entonces le dije a mi joven amigo: “Bienvenido al África. Esta es África”.

Credo nos esperaba sentado afuera, entre sus robots metálicos, con su mirada perdida en el horizonte. Enseguida me di cuenta que él, se había colocado uno de sus dos collares especiales. Este gesto lo recibí como todo un honor.

Virginia salió a recibirnos al alambrado.

Y luego de los saludos de rigor, nos invitaron a ingresar a su vivienda.

Yo, aunque muy emocionada, estaba muy tranquila. Era como si toda mi vida me hubiera preparado para este encuentro.

Estaba, luego de casi siete años[iii], sentada nuevamente frente a uno de los más grandes chamanes de la Humanidad: Baba Credo Mutwa Zulú, uno de mis Maestros muy querido para mí.

Entregamos el poncho o ruana tan amorosamente tejido por nuestro queridísimo amigo Macú [iv]de la Amazonía Colombiana.

Y también ofrecimos a Virginia, el collar de semillas tejido por las abuelas del Amazonas.

Por último le dimos a Baba Credo una piedra negra engarzada en colgante de plata, una piedra celeste con símbolos rúnicos de protección y una piedra madre blanca con los mismos símbolos rúnicos, para que Baba lo coloque en su sitio sagrado.[v]

Nuestro rito ceremonial espontáneo de re-encuentro siguió con la lectura de Virginia de la carta enviada por Macú.

Le hicimos una introducción  a la carta, contando quién era Macú y explicando que él teje sus RUANAS O CUSHNAS  o PONCHOS, mientras medita sentado en su gran telar, que lo tiene en una galería cubierta, cerca de Tenjo (Colombia) y en una zona rural, mirando a las flores y a los cultivos de vegetales que existen en ese espacio.

Eso le otorga una gran calidad energética a su labor y además, se siente al tocar la Ruana el gran amor que Macú le pone a su tarea.

La ruana vibra. La ruana tiene un olor especial .Y lo sé por experiencia. [vi]

Le contamos que Macú puso una gran energía personal en este poncho porque él sabía que iba dirigido a un ABUELO, a un SABIO, a UN MAESTRO.

Y MACU le mandó a decir a BABA CREDO:

Querido Baba: la Ruana o Cushna es de los tejidos ancestrales que nos dio EL CREADOR. Es un escudo de protección espiritual para los HOMBRES MEDICINA.

Sa sharuna: hombres medicina, hombres de conocimiento, de palabra dulce, palabra que crea y que construye.

SHAMAN: hombre de conocimiento

El tejido plasmado, tejido de tortuga, escalera de camino al cielo, hacia el Gran Creador, “Gran Espíritu”.

Credo es un hombre que está ascendiendo y en evolución. Él deberá entregar su conocimiento a otra persona sin importar si es de su tribu en África, zulú, pero que sí sea de su tribu espiritual.

Es el momento del gran cambio. Es el momento del encuentro de cuatro hermanos que un día el PADRE CREADOR, les entregó las cuatro razas: negros, indios, rojos, amarillos. Somos los mismos: Norte, Sur, Este, Oeste. Agua, Tierra, Fuego, Aire.

A cada uno le entregó conocimiento para cuidar a la MADRE TIERRA y para promover el AMOR.

Cuando el hombre conozca el verdadero AMOR, no el sentimental, sino el AMOR ESPIRITUAL POR TODAS LAS COSAS, cambiará esto.

Querido hermano, Maestro, Abuelo, Curandero, Abuelo Credo: para mí, como me llamaron mis ABUELOS, “MACU TURU” que es “EL QUE SIGUE” te mando unos inciensos de la selva, que van con Miryam y Carlos

Mi saludo hermano para compartir con EL.

MACU TURU

Macú (Tenjo - Colombia) y el poncho que tejió para Baba Credo Mutwa Zulu (Kuruman - Africa) y una manifestación a la izquierda, por Miryam Dietrich

A medida que Virginia leía la carta, Credo asentía con gestos de su cabeza. Y yo observaba todo con un respeto sagrado hacia ese anciano extraordinario de casi 92 años, respeto hacia todo él, hacia la energía que emanaba, hacia ese pedazo de historia africana zulú viviente.

Conociendo a la humanidad, es posible deducir que sólo honrarán a mi amado Credo cuando él haya desaparecido físicamente de la tierra.

Así ha ocurrido con todos los grandes Hombres que han habitado este planeta.

Sólo se los honra después de muertos.

Mientras tanto Credo y su esposa, luchan por un Hospital para Gente de Color con Sida y la ayuda no llega.[vii]

¿Crees tú que podrás colaborar con un “alguito”?

Escríbenos y te contaremos como participar de esta visión de Credo y Virginia.

Los próximos capítulos te los contaré a través del Libro en soporte papel. Puedo adelantarte que ha habido presencias de ancianos aborígenes, que el alma de Credo me llamó en diciembre de 2011, mientras yo me encontraba en mi campito, en Quebrada de Luna, cerca de Capilla del Monte, Córdoba, Argentina en estado de oración y me decía “VEN, TE ESTOY ESPERANDO. VEN”.

En ese momento no tenía programado el volver a Colombia y menos que menos viajar al AFRICA. Mi capacidad económica carecía del sustente para este viaje.

Y sin embargo… acá estoy. Cuando se sigue el dictado del corazón, sin pensar con la razón, todo es perfecto y todo es posible.

Muchos obstáculos para este encuentro. Todos subsanados pero pasaron cosas dignas de ser contadas.

También puedo adelantarte que conversamos con Credo y Virginia sobre la contaminación ambiental, producto de los derrames de petróleo. Como así también de cómo esta mañana nos quedamos dormidos (influidos por la diferencia horaria de 7 horas) y cómo ELLOS comenzaron a golpear la puerta para que nos levantáramos.

Hummm! Y también resta que te cuente cómo  canalicé en Medellín (Colombia), mientras caminaba por el PARQUE DE LA PRESIDENTA, que debía ir a Kenia y a Tanzania al pie del Kilimanjaro.

¡Ayyy! Casi me olvido de decirte que te voy a contar también de cómo Virginia me regaló el libro de su autoría que se llama: “WOMAN OF FOUR PATHS”

Y cómo ahora recibimos señales múltiples y el viaje está a punto de ser concretado.

LOS MILAGROS EXISTEN. ESTE VIAJE Y EL LIBRO ASI LO ACREDITAN.

Ven a ser parte del milagro.

 

 

 



[i] Conocí a Credo en mi tercer viaje al África y el segundo a Sud África. Ello ocurrió en abril del año 2005.Estimo poder contártelo en otro libro. Estuve con Virginia y con Baba Credo por un espacio de tres horas aproximadamente. Y eso me marcó para el resto de mi vida

[ii] Tengo plena conciencia de muchas de mis vidas pasadas. Y sé perfectamente que he sido ZULU en la época de SHAKA ZULU y he sido BOSQUIMANA diez vidas atrás de la presente. TSE TSA NE, es una de mis descendientes. De ella hablaré en mi próximo libro sobre África.

[iii] La primera vez que Credo me recibió en su hogar, yo ignoraba completamente quién era él. Mis percepciones diferentes me permitieron, en aquel momento, entender que estaba frente a un ser diferente, un ser de conocimientos superiores. Y tuve profunda emoción cuando “reconocí“ a Virginia como una gran abuela. ELLOS me hacen jugarretas. ¡Mira que llevarme frente a un ser como Baba Credo y no anticiparme quién era!

[iv] Macú Turú vive por poco tiempo más en Tenjo (ya que volverá a la selva amazónica, a la tierra de sus antepasados), cerca de Bogotá, Colombia. Desde que nos conocimos, nos re-conocimos. Es un joven viejo de 38 años con tremenda sabiduría de vida, de plantas, de la madre tierra. Es un hermano. Es mi hermano.

[v] Estas piedras fueron preparadas con mucho amor y devoción por Clarita López de Mesa, una mujer de las matemáticas del Mundo de las Formas – como se autodefine- y sin embargo una GRAN CHAMANA BLANCA de Colombia.

[vi] En noviembre de 2011, Macú me tejió una de estas ruanas especiales.

[vii] Para el Hospital, han sido construidas mediante aportes y donaciones de personas de todas las razas, una oficina, dos habitaciones para hombres, dos para mujeres con niños con SIDA y un futuro comedor. El gobierno sudafricano les prometió gua y electricidad. No ha cumplido con ninguno de estos servicios indispensables. Cómo no tienen agua, no pueden alojar personas enfermas. Los médicos fueron a trabajar pero al no tener agua, se tuvieron que volver. Virginia dijo “Sin electricidad podemos estar, nos alumbraríamos a velas, como hacía mi madre, Más: ¿Cómo tener enfermos de SIDA sin agua cuando esta enfermedad les ocasiona terribles diarreas?” y Luego continuó con orgullo diciendo: “Miren estas habitaciones: tienen baños internos. No queremos que nuestros enfermos tengan que salir afuera cuando llueve o hay barro para llegar hasta el baño.” (Esto es porque las casas de ese barrio y que entregó el gobierno sudafricano a las personas de color, tienen los baños en el exterior. Como en el siglo XV. Yo creía que estábamos en el siglo XXI o quizá me equivoqué?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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