El dinero, la escasez y la abundancia – Capítulo IV por Miryam Dietrich

Hola ángel amado: como te dije días pasados en mi correo, ahora le escribo al humano que hay dentro de ti. Y sí, cuando sale el ángel, no necesita de la economía ni del dinero ni comprender de las finanzas. Pero el humano que hay en ti….¡mamma mía! Ese sí que lo necesita. (psss psss: un secreto: la humana que hay en mí también necesita del dinero y su hermosa energía).

¿Viste que el tema del dinero está en crisis en el mundo?

Crisis del dinero en llamas

En el próximo capítulo  te voy a contar un poco del sistema de creencias. Pero hoy  comenzaré por lo que dice Drunvalo en su artículo y luego te cuento la humanidad de mi historia experimental viviente.

Dice Drunvalo: “Regalarlo 

Después, cuando comencé realmente a enseñar, descubrí que no importa qué precio le pongas a la clase o seminario que estés enseñando, para algunas personas será demasiado caro. Hay personas que son tan pobres – especialmente en otros países – que cualquiera que sea el precio es imposible para ellos. 

Mi primera solución a esto, fue permitir lugares gratis para aquellos que no podían pagar. 

Y fue allí cuando comencé a experimentar directamente la razón del entendimiento sufí, de que nunca debes regalar el conocimiento espiritual. Yo realmente no sabía por qué los sufís creían en esta idea, pero la respuesta se desplegaba ahora justo ante mis ojos.

Curso tras curso, conforme daba lugares gratis a aquellos que decían que de otra forma no podían asistir, experimenté que eran estas personas – a las que se les permitió entrar gratis – las que nunca comprendieron lo que se estaba enseñando. Incluso descubrí que si otra persona le pagaba la clase a alguien, había el mismo problema. Los estudiantes gratuitos casi siempre eran los que llegaban tarde y se iban a la mitad. Eran los que se quedaban dormidos o hablaban durante la clase. E incluso más importante, eran los que no practicaban realmente la meditación después de terminado el curso. Las razones de los sufís para no regalar nunca el conocimiento espiritual, eran evidentemente aparentes.

Un Intercambio Justo

Entonces, ¿cuál es la respuesta? Decidí que el intercambio era sumamente importante. Si los alumnos recibían la enseñanza gratis, no tendría significado para ellos, pero el intercambio no tenía que ser dinero. En lugar de dinero, podían dar tiempo y energía. Al hacerlo así, involucrarían su deseo por aprender y tendría significado para ellos.

Por lo que les propuse a aquellos que decían que no podían pagar, que si donaban su tiempo como voluntarios en una institución de beneficencia como la Cruz Roja – suficiente tiempo, basado en 10 dólares por hora, para pagar por el taller – entonces podían asistir gratis. Les pedí una carta de la institución para verificar su tiempo.

Todavía hago eso actualmente. Y lo que es verdaderamente fascinante, es que sólo una persona de cada cincuenta, ¡realmente me toma la oferta! Aunque no estén trabajando y pudieran donar fácilmente su tiempo, resulta que la mayoría de los que piden venir a mis talleres sin pagar, no lo están haciendo por un profundo deseo espiritual, sino simplemente porque quieren obtener “algo por nada.”

Días pasados escribí algo sobre la abundancia de la naturaleza: Observa, amado ser: en la naturaleza el agua, los bosques, la tierra, el mar, los animales, las aves etc, son abundantes.

¡Ay! Debo corregir el tiempo verbal. Eran abundantes.

¿Cómo comenzó a generarse la escasez de agua, de bosques etc…? Cuando el humano tomó “gratis” a esos elementos y no dió nada a cambio. ¿Estoy acaso descubriendo una verdad con mi capacidad de ángel humano? No, para nada.

Los aborígenes sabían de esto. Por eso, a la montaña no se le debería sacar ni una piedrita sin cumplir con dos ritos: a) pedirle permiso a la montaña, b) darle algo a cambio.

Cuando el ser humano en lugares llenos de bosques (alguno realizados por humanos con visión de crear sitios hermosos para otras generaciones) comenzó a talarlos para lotear los sitios y poner hermosas casas en esos lugares, sin reponer los árboles talados (hummm. Debo frenar mi lengua? En Argentina sobran estos ejemplos y ni que hablar en el Amazonas) comenzamos a sufrir la escasez ( efecto invernadero, el agujero de la capa de ozono y muchos otras cuestiones más que nos afectan a todos por igual) de bosques, de árboles y dentro de poco la de papel.

¿Qué hizo el humano con el agua dulce?

Entre otras cosas, las ha usado en forma indiscriminada para los riegos artificiales en los campos, la ha utilizado y en la Argentina la sigue utiizando en forma indiscriminada en la explotación de minas a cielo abierto,  ha contaminado las napas con muchos elementos nocivos (¿estás leyendo lo que produce el petróleo de British Petroleoum en Mejico y EEUU en estos días? ¿ o el que produjo el derrame de Shell en Magdalena República Argentina?), los que tienen agua corriente baldean a diestra y siniestra como si el agua fuera ilimitada (baste pasar por Buenos Aires alrededor de las 6 am y se vé como los porteros en su afán de limpieza socialmente consensuada arrojan miles de litros de agua a las veredas, entre otras cosas para sacar los “popos” de perros ajenos).

Agua y dinero: parecería que ambas escasean en el 2010

Bueno, así las cosas, tu lado humano, hermoso ángel, se ha manejado con ausencia de criterio lógico. Y, mira, con una naturaleza exuberante como la que tiene el planeta tierra, los ángeles humanos (que están olvidados que son ángeles) están creando y generando cada día más escasez de agua y de árboles.

Entonces… ¿Cómo evitar el propio humano que genere escasez monetaria o dineraria?

Mira lo que dice Drunvalo. ¡Ay! ¡Cómo lo experimenté! ¡En carne propia! Entonces un día me senté muy seria y me puse a hablar con ELLOS ( y… sí… hablo con ELLOS como contigo) y les pedí LUZ en este tema  de los cobros de las tareas de canalizaciones, regresiones a vidas pasadas, cantos lemurianos, equalizaciones de chakras y todo esto que hago.

Y respuesta fue que el concepto de GRATUIDAD es un invento humano, o sea una creación ilusoria, porque no existe lo GRATIS en la naturaleza. Para que todo siga su curso y se renueve, hay un ciclo lógico de reciprocidad en toda esta Madre Tierra.

¿Gratis? Así me preguntaban. ¿Qué es gratis? Ni el aire es gratis porque cuando lo contaminan deben mudarse a otros espacios (Por ejemplo los habitantes de la ciudad cercana a Chernobyl, que luego del desastre ambiental debieron mudarse de sitio físico) o usar elementos que impidan que se enfermen (como los mineros que trabajan bajo tierra que usan esas mascaras de respiración).

Y ahí me dijeron ELLOS que cuando un humano carecía de medios económicos para pagar la sesión pero  recordaba en un pedacito de su porción de ángel que podría de alguna forma obrar milagros, cuando ponía toda la garra de saber y conocer más y más sobre sí mismo, cuando yo sentía que así era, debía pedirles SIEMPRE algo a cambio de mi trabajo.

He intercambiado trabajo por otras cosas que yo necesitaba, o por oraciones para tener siempre fuerza y coraje para trabajar en amor, paz y armonía. O por un trabajo social para otras personas. O por un trabajo para facebook, o por ordenar el salón donde doy las Vivencias con ángeles.

¿Qué significa que algo es gratis? Nada. Es otra ilusión del “mono loco”. Es tan ilusoria la gratuidad como ilusoria es que esta vida que tú vives ahora es la única que hay.

Si continuas en el estado de ilusión, dificilmente puedas salir del dolor emocional, de tu victimez y… de tu escasez generada en la ausencia de dinero.

Tu crisis actual: ¿es económica, financiera o de un sistema de creencias que ya no puedes sostener más?

En la próxima  continuó con el sistema de creencias

Miryam Dietrich

En pleno estado de entrega y de expansión de conciencia hacia la abundancia dineraria