320 – Equino Terapia angelica en Ongamira, Parte 3 de 3 por Miryam Dietrich

Llegamos de nuevo a “las casas” y había que desensillar. No teníamos deseos de bajarnos de los animales.

Los más experimentados ayudaron con los aperos.

LLegando a las casas de Estancia La Constancia – Cabalgata con Ángeles – Ongamira, por Miryam Dietrich

Hoy, que escribo para contarte todo, aún sigo cabalgando.

Para el 22 de noviembre, antes de cabalgar haremos unas previas con los caballos, para conocerlos y re-conocernos, por sus nombres, para que nuestro espíritu se presente frente al espíritu de ellos.

Machicho, el baqueano y Miryam Dietrich, Cabalgatas con Ángeles

Partimos en la combi y en el camino a Ischilin, nos detuvimos en un puente muy particular,  a hacer una “mateada” a la que se agregaron los hijos de Rubén.

Meditando camino a Ischilin (pueblo de Fernando Fader pintor) Cabalgata con Angeles, por Miryam Dietrich

Y de golpe, todos los ángeles estaban ahí reunidos: los humanos, los espirituales y los comechingones. Todos juntos en absoluta armonía con la naturaleza, todos percibiendo algo, todos con el sentir de ese momento sagrado.

Como verdaderos amigos compartiendo silencios, en Caballos y Angeles, Ongamira, Cordoba, Argentina por Miryam Dietrich

Y, ya volviendo y como no podía ser de otra forma, ingresamos al campito de Rueca de Almas a hacer avistajes.

¡Que silencio perfecto! ¡Qué éxtasis del NO TIEMPO! Sensaciones nuevas para algunos, sensaciones reconocidas para otros, colores, El Pajarillo con una nube que se quedó fija en su cumbre por espacio de una hora o más. Y las chispas de luces en el filo de la montaña.

Y la energía que brotaba de la tierra, mareando a algunos. Dio mucha pereza el abandonar el lugar pero nuestros cuerpos comenzaban a demostrar los signos de cansancio de un día tan agitado y tan quieto a la vez.

Terminamos ese sábado cenando empanadas en mi casa nueva, y ahí, surgió el verdadero efecto que había causado en los asistentes, esta EQUINOTERAPIA ANGELICAL. Las emociones afloraron, la conversación fue especial, y los unos les decían a los otros lo que habían sanado. Todos coincidieron que habíamos tenido un día DEL TIEMPO DEL NO TIEMPO.

Y en un momento me sentí como una anciana aborigen, mirando a estos jóvenes que salen de las ciudades para recuperar parte de lo que fueron.

Y me vi muy canosa y muy viejita pero con un amor muy joven hacia ellos y hacia los caballos.

Ángeles aborígenes: simplemente …. Gracias! ¡HASTA EL 23 DE NOVIEMBRE!

Miryam Dietrich

319 – Equino Terapia Angelica en Ongamira, Parte 2 de 3, por Miryam Dietrich

Llegamos a un punto, allá arriba, bien arriba donde los Hotes nos esperaban volando en el cielo, y Rubén con la mesa tendida y una picada típica de la zona. El sol nos acariciaba en algunos momentos con ternura y en otros con mucha fuerza.

Equino terapia angélica – Estancia La Constancia – por Miryam Dietrich

Pero ahí estaban los vientos que se enredaban en nuestros cabellos y en nuestras ropas para hacernos muy llevadero ese maravilloso y único momento del almuerzo, al aire libre, en el medio de la NADA pero también en el medio del TODO.

En el grupo reinaba una camaradería sin igual. Bromas hacia una de las integrantes por su pregunta de dónde había un baño, pero bromas hechas con amor, con respeto por el otro.

Caballos y Angeles, por Miryam Dietrich

Las mellizas, dos genias. Luego de la picada típicamente gaucha (Salame de Colonia Caroya, Queso especial y empanaditas caseritas) algunos se tiraron sobre la tierra con absoluta naturalidad, tratando de descansar.

Al rato, mis sobrinos y las melli partieron hacia otro destino y propuse al grupo cabalgar en silencio. Me puse el poncho que me tejiera Macú (ver la historia en el libro NEGRO Y BLANCA QAMINO DE LAS SEÑALES)

Y ahí comenzó la magia. Se acabó el parloteo. A lo lejos una tormenta amenazaba con alcanzarnos. Y eso producía maravillosos cambios de grises en el cielo que contrastaban notablemente con el amarillo de los pajonales.

Tormenta y pajonales, Caballos y Ángeles, por Miryam Dietrich

El Colchiquí trasmutaba sus penas en una escala cromática de tonos que, por el solo hecho de mirarlo, dejaba sin aliento al humano que cabalgaba.

Y como no podía ser de otra forma, comenzaron a aparecer los espíritus de los Comechingones. La anciana de la tribu. El cacique Calchaquin en su caballo Pinto. Los niños.

Yo los saludaba con mi alma henchida de amor por tanta magia. Tuve de golpe, cabal conciencia del espíritu de Estrella, la que evidentemente sabía mejor que yo,   cuál era el  sendero para cabalgar entre esas piedras y pajonales.

Cabalgando con Ángeles, Miryam Dietrich, Estancia La Constancia – Córdoba- Argentina

Me relajé, dejé que ella me guiara y ahí me hice una con Estrella. Nos comprendimos. Y disfruté, disfruté disfruté. Tenía ganas de gritar a los vientos como una india o de cabalgar al galope.

Claro que aún no tengo tanta experiencia para hacer esas cosas con un caballo. Pero en la próxima (el 22 de noviembre) lo voy a hacer.

Cada uno se fue metiendo en su YO interno disfrutando de la maravilla del silencio, la soledad y todo lo que nos brindaba la estancia La Constancia.

Sentía como mi alma se expandía y el cuerpo me quedaba chico para tanta emoción.

Inmensidad del alma, Cabalgata con ángeles, por Miryam Dietrich

Cabalgábamos sobre la tierra que había sido de los Comechingones. Sobre la tierra que los españoles en su sed de conquista habían teñido de sangre. Sobre esa tierra que para mis sentires, era y es sagrada. Y esto fue el día … 12 de octubre, fecha en la que aún se conmemora como especial por tomarse como el día en que Colón llegó a América.

Y comencé a recibir mensajes de los ángeles para cada uno de los participantes de esa cabalgata mágica.

Mensajes de los Seres de Luz. Fuertes. Hermosos. Conmovedores mensajes que entregaría al final del día.

Subiendo la cuesta mientras se cabalga con Ángeles, por Miryam Dietrich

Mensajes de sanación, de reconocimiento del sistema de espejos, de guia para que las emociones se reencaucen.

Realmente toda una terapia con caballos y ángeles.

(continua)

318 – Equino Terapia Angelica – Parte 1 de 3, por Miryam Dietrich

Hola angelito humano! Cuantas sorpresas nos deparan aún los ángeles. Cada vez que creo que ya no habrá modificación alguna a mis actividades, ELLOS salen con algo muy diferente. ¡¡¡Puffff!!!!

El tema es que con Machicho   decidimos hacer una jornada completa de EQUINO TERAPIA ANGELICA.

Llegó el grupo desde Buenos Aires, Machicho nos pasó a buscar en su combi, mi sobrino en su auto con su familia  y ahí partimos todos para la Estancia La Constancia.

Hicimos un alto en el Valle del Silencio (en Quebrada de Luna) previo haber indicado donde quedaba el campito de Rueca de Almas, y seguimos con mucho alboroto de comentarios y risas.

Ingresamos a la estancia y ahí se encontraba Rubén  (el hermano de Machicho) con los caballos ensillados.

Equinoterapia Angelical (Rueca de Almas) por Miryam Dietrich

Montamos. Había dos excelentes amazonas en el grupo, un conocedor de caballos, uno que solo miraba los pájaros y no se ponía de acuerdo con el caballo que quería ir para un sitio diferente del que debía, uno con mucho temor al cuadrúpedo (o sea equino), mi sobrino que contaba sus historias de pequeño en el campo de su abuelo mientras ponía en el caballo a una de las mellizas ( de cuatro añitos) mi sobrina con la otra melliza y yo.

Partiendo a la cabalgata de Equinoterapia Angelical, por Miryam Dietrich

Y comenzamos a cabalgar. Veamos si puedo resumirte con pocas palabras lo mucho vivido. No deseo agotarte pero me siento muy feliz de compartirlo contigo.

Pasamos una tranquera. Entramos a otro cuadro del campo. El grupo se organizaba en fila india…. y… se desorganizaba.

Cabalgando en la Jornada de Equinoterapia Angelical, por Miryam Dietrich

Íbamos y veníamos. Machicho nos guiaba pero sin perder de vista el grupo. En un momento detenía la marcha y arreglaba un basto (estribo) porque lo veía demasiado corto para las piernas del jinete. Seguíamos.

Cabalgando en Equinoterapia Angelical por Miryam Dietrich

Una bajada. El Colchiquí, cerro amado, a la derecha.

Lentamente el grupo se integró y admiró ante tanta belleza. Pajonales amarillos. Mogotes. Piedras. Rocas. Inmensidad. Creo que lo que más impresionaba era la inmensidad del paisaje.

Un alto en el camino de la Equino Terapia Angelical, por Miryam Dietrich

Cero polución ambiental.

Hasta donde llegaba la vista, no había humanos. Pircas. Esas paredes hechas por, en algunos casos los Comechingones y en otras por los antepasados de Machicho.

Algunos iban hablando. Otros iban en silencio. Otros iban con miedo pero superándolo tramo a tramo. Yo me sentía con el coraje interno del que, aun teniendo miedo,  lo iba atravesando.

Sentía que estaba consiguiendo otro galardón más qamino a mi verdadera libertad: la de vivir sin miedo.

Andar a caballo luego de tantos años que no lo hacía y teniendo presente que me había quedado paralizada en el miedo a mis diez años de vida cuando me cai cabalgando por una especie de desfiladero,  era todo un desafío para mi coraje interior.

Dime: ¿no te resulta cómico que con el miedo que tenía hubiera organizado esta cabalgata?

Pero ahí iba yo muy oronda sobre Estrella, la yegua que me iba a llevar a cabalgar. Y a superar el miedo.

Íbamos andando entre sierras altas, de golpe una especie de pradera. Y otra vez la trepada.

Un jinete, un paisaje – Equino Terapia Angelical, por Miryam Dietrich

En un momento  cruzamos entre un conjunto de vacas negras, una de ellas con un ternerito de escasos días de vida.

Cabalgando entre las vacas (Equino Terapia Angelica) por Miryam Dietrich

(Continua)