376 – El agua, el fuego y los argentinos, parte 3 de 3, por Miryam Dietrich

(Continuación)

Hay zonas donde solo en primera y con la cuatro por cuatro llego, tengo que retroceder, dejar la camioneta, ir a pié para ver si los tajos que  presenta  la tierra me permitirán pasar. [i]Voy y vengo, invoco a los ángeles, pongo primera y avanza orando. Y  llego. Mi sitio continua enhiesto. Abrazo a mi gata con mi corazón latiendo a mucha velocidad y al darme vuelta, miro desde la altura de mi atalaya el paisaje de abajo, el del camino, el del segundo vado.

No hay vado, donde antes veía techos verdes de casas y muchas plantas, hoy veo el lecho del Rio seco ancho muy ancho, con reflejos ásperos de muchas piedras que han llegado rodando por la fuerza del agua sobre sus costados.

Me embargan sentimientos encontrados. Salto de la mente al alma y viceversa.

De cada una de mis células brota la necesidad de ayudar. Retomo el camino con mucho cuidado. Me abrazo a vecinas, dejo mensajes a otras y parto por cuanto otra vez el cielo se ha puesto negro en la zona de Ongamira.

Cuando llego a un lugar seguro, la casa de una amiga en un pueblo cercano, reflexiono sobre cual es el aprendizaje de estas catástrofes que están ocurriendo en Argentina.

 

 

 

Siento que nada tiene que ver Dios en todo esto. Todito, todito es obra del hombre [ii]

En estas situaciones es cuando se ve el amor de algunos por sus hermanos y la indiferencia de otros porque a ellos el dolor no les ha llegado y la empatía es un sentimiento muy olvidado.

No juzgo a quienes no sienten, porque tarde o temprano se los llevará la corriente.

Se caen las caretas de las mentiras anunciadas como logros para las personas.

Y creo que estamos en un proceso de re-generación hacia un sitio diferente donde entre muchos recordaremos volver a ser autosustentables, solidarios y colaboradores.

Los diarios ya casi no mencionan los desastres ocurridos. Las peleas políticas tienen más atractivo desde el ranking periodístico

Hemos quedado librados a nuestras fuerzas. Es hora de que las usemos.

Miryam Dietrich

(Fin del artículo “El agua, el fuego y los argentinos, por Miryam Dietrich”)


[i]LA LLUVIA ARRASTRA PIEDRAS Y LODO, ESPECIE DE “MINICATÁSTROFE. MUCHOS EMIGRARÁN. LIMPIEZA”. Canalización sobre el Colchiqui y la Quebrada de Luna de fecha 7 de marzo de 2012, por Miryam Dietrich.

[ii] “SÓLO LA ORACIÓN SALVARÁ LO QUE EL HUMANO SE ENCARGÓ DE DESTROZAR“Un párrafo de la Canalización del 16 de marzo de 2011, por Miryam Dietrich

375 – El agua, el fuego y los argentinos, parte 2 de 3, por Miryam Dietrich

(Continuación)

Y así, mientras sentíamos en nuestros intestinos que  vibrábamos con  la fuerza de la pala mecánica -la que patinaba entre el barro y la greda pero que seguía imperturbable empujando la tierra y las piedras hacia un costado- esperábamos. Marcha adelante. Patinada. Marcha adelante con más fuerza. Marcha atrás. El sol que se asomó como para recordarnos su existencia luego de tantos días grises, nos apretaba fuerte y nos recalentaba la cabeza.

Muchas preguntas. Muchas respuestas. Muchos interrogantes sobre la vida de los vecinos y los daños materiales.

Y mi mirada se perdió en el puente roto de Dante Franch y en ese nuevo paisaje. Y ello generado por el  hoy Río Seco caudaloso, me llevó a los hermosos ríos de nuestra Patagonia y al fuego.

AGUA Y FUEGO. FUEGO Y AGUA. [i]Trato de calmar a mi mente y refugiarme en mi propia alma. Me aparto del grupo en silencio. Desde mi conciencia abrazo con mis brazos etéricos a todos los vecinos, a los que conozco y  aquellos que los tengo en mi memoria sólo por las “mentas” de otras bocas.

Y siento que hay un mensaje fuerte en todo esto. Córdoba, San Juan, San Luis, Santa Fe Chubut.

Es como si desde el cielo nos gritaran “HUMANOS CAMBIEN DE PARADIGMAS, QUE AQUELLOS A LOS QUE ACOSTUMBRADOS ESTEBAN, SON VIEJOS, MUY VIEJOS”.

Y en un aquelarre sin igual, las principales figuras políticas del país están ausentes en el dolor de su pueblo. Peleándose continúan por el pobre esqueleto de este país destrozado por tanta corrupción y tantos ineptos. La justicia declina estrepitosamente su figura de catalizadora de las injusticias.

Mi alma vuelve a la Quebrada y ante el camino cuasi despejado, me despido de toda esa buena gente solidaria mientras sus miradas me expresan que se sienten hermanados con nosotros frente a este desastre ¿natural?. Pongo primera y arranco ya con mucha ansiedad por ver y abrazar a mis vecinos todos, tanto a los que quiero como a los que no conozco.

(Continuará)



[i] “Desde la Quinta Época- la actual- el FUEGO y el AGUA se creía que, harán también su obra destructiva modificando la estructura geológica de la Tierra. De esta acción nacería el SEXTO CONTINENTE OLIMPICO. Esta idea fue tomada por muchos esoteristas entre los que posiblemente se encontraba ANCOGLANIS, quien profetizara en vida, una gran transformación planetaria a futuro.” La historia detrás del mito de ERKS, por Brad Hunter, Primera Edición, pág. 140.

374 – El agua, el fuego y los argentinos, Parte 1 de 3 por Miryam Dietrich

 

Experiencia única esta de estar rodeado de agua sin poder salir. En ese estado de situaciones el dinero de nada te sirve, el celular no funciona, no hay internet y, al no haber electricidad, te quedas sin agua.

Es una experiencia donde te encuentras solo con tu mente (tu Mono Loco) y tu alma.

Desde lo humano, la devastación producida por la naturaleza que se ha expresado en forma dura y contundente, duele. Duele la mirada donde se posa, la que buscando añoroza las casas y los árboles conocidos, nada encuentra porque el agua destrozó la ilusión de Maia y nos dejó con los esqueletos al descubierto.[i]

Difícil acostumbrarse a esta nueva vista, donde nuestra mente busca afanosa puntos físicos de reconocimientos y solo rebota entre las piedras de la nueva imagen fotográfica provocado por el hoy torrentoso Río Seco, como ironía en el nombre y en su caudaloso lecho.

Humanos que escriben por Facebook angustiados algunos que se han quedado solo con lo puesto. Otros enviando ¿amor? desde lejos. Los muchos comprometiéndose en el futuro trabajo a realizar donde, tratando de levantar algo viejo, se encontrarán con todo lo nuevo.

Humanos sumergidos en su ombligo que miran desde lejos, sacando fotos como si de turismo se tratara y no de hermanos que lloran lo perdido.

Mientras Quebrada de Luna (Córdoba) continúa sumergida en el estupor de lo distinto,  el fuego en el sur patagónico se eleva como antorcha siniestra, quemando uno de los sitios más bellos de Argentina. Y en ambos sitios, se producen gestos de heroísmo de anónimos ángeles humanos.

Sonrisas de agradecimiento. Gestos duros de hombres de nuestras sierras que ayudan sin pensar en su propio riesgo. Vecinos que nos transmitimos novedades a velocidad para llevar calma a los corazones encogidos por ausencia de noticias de sus seres queridos.

Alegría cuando atravesando el ex primer vado, sintiendo las piedras golpear debajo de la camioneta, ofreciendo resistencia a la presión del agua del hoy Río, alegría repito, al ver la máquina de la Comuna de Charbonier que, cual faro amarillo gigante como en película de ciencia ficción, limpiando va por delante para poder permitir la circulación.

Y encontrarnos con la camioneta de EPEC. Las miradas que se reconocen aun cuando no se conozcan de antes, en el deseo de ayudar y de llegar a los que aislados están.

Los ángeles del cielo que nos ayudan, porque en medio de la soledad de la Quebrada y de la ausencia de los sonidos cotidianos a los que nos tenía acostumbrada, aparece otra camioneta de Epec. Y los bomberos de Capilla del Monte y una camioneta de la policía.

(Fin de parte 1 de 3 – Continuará)


[i] “LA TIERRA SE MOVERÁ Y LA TIERRA SE CALMARÁ. EL HUMANO SENTIRÁ QUE EL FINAL ES, MÁS TODO PASARÁ Y VOLVERÁ A COMENZAR.” Pasaje de una canalización del 16 de marzo de 2011, por Miryam Dietrich