De Joaquines, Fátimas y Lourdes – Parte [2 ]

26 DE SEPTIEMBRE DE 2009 VIVENCIA EN TAMANGUEYU PCIA DE BUENOS AIRES – Parte II

 

Atendí a dos mujeres en forma particular, más cuando comienzo a hablar con la segunda, me llamó la atención su cara de alegría, su paz, su serenidad. Y las preguntas que me hacía, acreditaban una pureza y una transparencia pocas veces vista. Y en un momento le di las gracias, porque le manifesté que era para mí un honor poder atenderla.

 

Así las cosas, me hace unos comentarios sobre su hijito. Y la invito a que venga ella al Taller que se iba a desarrollar más tarde y que  si quería trajera a su hijito de seis años. Me pregunta “¿Y cómo le digo para que venga?”.

 

Le contesté: “Decile la verdad. Preguntale si desea venir a un taller de ángeles que va a dar una señora rubia. Si el quiere venir lo traes y si no lo desea,  dejalo en tu casa”.

 

Comienza a llegar la gente en el momento que comenzaba a llover. Primero llegó una persona, luego otra, luego otra  y así se juntaron doce personas, incluida la mamá que yo ya había atendido junto con su niño.

 

Y comenzamos el taller, bajo una gran lluvia. Y ahí comencé hablando de la abundancia y de cómo la naturaleza es super abundante y el humano la hace tan escasa.

 

Luego, todos cerramos los ojos y comencé a relatar lo que “veía”.

 

Así fue,  que en un momento del Taller, “ví” algo que me impresionó.

 

“Veía”  salir del corazón del niño, una luz blanca impresionante (de ese blanco que no existe de este lado del velo). Y esa Luz se desparramaba por toda la habitación.

 

Pero además de eso, “veía” que `por encima de la madre, aparecía la imagen de la Virgen María.

 

Y “veía” por encima del corazón del Niño que aparecía la imagen de Jesús.

 

Obviamente me quedé muy asombrada. Más continué indicando en voz alta todo lo que recibía de ELLOS Nuestros amados Maestros y Guias.

 

Para este niño recibí que era un Guerrero de la Luz de pura Paz, que tenía una misión importante para cumplir en la tierra y que en el supuesto que necesitara ayuda, su mamá debía pedir ayuda al Arcángel Miguel.

 

Al terminar el taller y abrir los ojos, ví (físicamente) flotando dentro de la habitación una nube que rápidamente se deshizo.

 

Al día siguiente le contó el niño a su abuela que de su pecho salía una luz dorada, que él la había visto y que alrededor había una nube azul, que la nube no era blanca como yo había dicho sino que era azul.

 

Esa abuela le había traído, ese día, de regalo al niño, una Virgencita con agua bendita dentro. Se encontraba con la imagen en el comedor de la casa de Juan. Le pregunta entonces a su mamá si ella veía la Bolita de color rojo que salía de la cara de la Virgencita. Y el contaba que la seguía por el aire con el dedo. Hasta que entró el hermano de Juan a la habitación y el niño se enojó porque aquel se había “chocado” la bolita.

 

Esa misma noche este niño le pidió a su mamá de rezar juntos. La mami comienza a rezar el rosario. El niño la acompaña con los ojos cerrados y repitiendo la oración a medida que la mamá lo hacía.

 

En un momento la mamá se confundió el AVE MARIA y el niño la corrigió.

 

El detalle es… que este niño no sabía rezar.

 

El niño se llama Joaquín y la madre Lourdes

 

 

 (Fin de la parte 2 – Continuará)