375 – El agua, el fuego y los argentinos, parte 2 de 3, por Miryam Dietrich

(Continuación)

Y así, mientras sentíamos en nuestros intestinos que  vibrábamos con  la fuerza de la pala mecánica -la que patinaba entre el barro y la greda pero que seguía imperturbable empujando la tierra y las piedras hacia un costado- esperábamos. Marcha adelante. Patinada. Marcha adelante con más fuerza. Marcha atrás. El sol que se asomó como para recordarnos su existencia luego de tantos días grises, nos apretaba fuerte y nos recalentaba la cabeza.

Muchas preguntas. Muchas respuestas. Muchos interrogantes sobre la vida de los vecinos y los daños materiales.

Y mi mirada se perdió en el puente roto de Dante Franch y en ese nuevo paisaje. Y ello generado por el  hoy Río Seco caudaloso, me llevó a los hermosos ríos de nuestra Patagonia y al fuego.

AGUA Y FUEGO. FUEGO Y AGUA. [i]Trato de calmar a mi mente y refugiarme en mi propia alma. Me aparto del grupo en silencio. Desde mi conciencia abrazo con mis brazos etéricos a todos los vecinos, a los que conozco y  aquellos que los tengo en mi memoria sólo por las “mentas” de otras bocas.

Y siento que hay un mensaje fuerte en todo esto. Córdoba, San Juan, San Luis, Santa Fe Chubut.

Es como si desde el cielo nos gritaran “HUMANOS CAMBIEN DE PARADIGMAS, QUE AQUELLOS A LOS QUE ACOSTUMBRADOS ESTEBAN, SON VIEJOS, MUY VIEJOS”.

Y en un aquelarre sin igual, las principales figuras políticas del país están ausentes en el dolor de su pueblo. Peleándose continúan por el pobre esqueleto de este país destrozado por tanta corrupción y tantos ineptos. La justicia declina estrepitosamente su figura de catalizadora de las injusticias.

Mi alma vuelve a la Quebrada y ante el camino cuasi despejado, me despido de toda esa buena gente solidaria mientras sus miradas me expresan que se sienten hermanados con nosotros frente a este desastre ¿natural?. Pongo primera y arranco ya con mucha ansiedad por ver y abrazar a mis vecinos todos, tanto a los que quiero como a los que no conozco.

(Continuará)



[i] “Desde la Quinta Época- la actual- el FUEGO y el AGUA se creía que, harán también su obra destructiva modificando la estructura geológica de la Tierra. De esta acción nacería el SEXTO CONTINENTE OLIMPICO. Esta idea fue tomada por muchos esoteristas entre los que posiblemente se encontraba ANCOGLANIS, quien profetizara en vida, una gran transformación planetaria a futuro.” La historia detrás del mito de ERKS, por Brad Hunter, Primera Edición, pág. 140.