276 – Los angeles sincronicos y las señales en Venezuela, Parte 5, por Miryam Dietrich

Y otras señales más, mientras habemos cuatro mujeres entre ángeles y magia blanca

Escribo esto ya terminado el Retiro y estando en la misma casita del Bosque a la que hice mención anteriormente. Quedamos Maite, Jenny, sus hijas y yo.

La neblina anda jugando a las escondidas entre casas cerradas, otras abandonadas y plantas de colores salpicadas.

Una de las flores de la cabaña de El Bosque, Venezuela, por Miryam Dietrich

El Diente de Leon se encuentra asomando en el pasto, ofreciendo su flor amarilla frente a la indiferencia humana de la existencia de tan poderosa hierba

Orbes. Orbes en la foto y orbes en el follaje.

Una niña-mujer-joven-vieja-nueva-amiga que contó sus experiencias diferentes

El ruido del motor del agua de la casa de al lado, impertinente, interrumpiendo el silencio de la floresta. Trrrrrr, Trrrrrrr, Trrrrrr. El automático piadoso y perspicaz de mi molestia, corta el motor.

La naturaleza se aquieta.

Volvió el silencio.

Bignonias colgando del techo de una casa de barro abandonada. Ellas, como todas las féminas de la tierra que se precian de tales, luciendo sus mejores colores rosados violeta que sorprenden al forastero como una pintura de Dalí en el medio del desierto.

Helechos serrucho, que  rebeldes  a la máquina de podar pasto, se encuentran creciendo en un montículo de tierra

Un perro color marrón zanahoria, del color que solo los perros de la calle pueden tener, mirándonos como un ángel perruno, custodiándonos.

Termo de café con leche

Mandarinas.

La tarjeta de Jenny y Familia que me dejaron en un bellísimo ramo de flores, el día que pisé por primera vez en mi vida el Estado del Zulia.

Conversaciones nocturnas de cuatro generaciones de mujeres. Confesiones. Descubrimientos. Magia. Re-encuentros. Femineidad en abundancia.

Jenny, Miryam y Maite en el camino de la vida, por Miryam Dietrich

Muy lejos el ruido de los autos que circulan por una ruta.

Venezuela y Colombia pueblos similares por no decir iguales en sus paisajes.

La referencia que hago de uno de mis despertares en Boconó, donde una vaca limpiaba a lengüetazos a su ternero que no era tan chiquito, ya casi un adulto. Y el ternero mientras la mamá vaca lo acariciaba con su lengua, se paraba disfrutando de esos mimos vacunos y luego volvía a comer pasto.

El papá toro, rumiando su pasto contra unas ligustrinas permanecía indiferente a esos reconocimientos de mamá vaca e hijo ternero.

Traumas del pasado que se queman. Sorpresas de secretos compartidos y contemplados. Misma lengua y diferentes palabras para las mismas cosas. Risas y carcajadas frente a las diferencias de denominación para la misma cosa: del “policía acostado colombiano venezolano” (que no es un policía ni está acostado) y el “lomo de burro argentino” (que no es un burro y estos no tienen lomo).

Rojos, naranjas, amarillos.

Luciérnagas aisladas excepcionales y anormales en esta sociedad civilizada, bailando en las copas de los árboles recordándonos magia de épocas pasadas donde ellas eran abundantes y normales.

Recuerdos de mi país, extrañando a mi campo, pensando con las plantas hace pocos días colocadas en tierra, rogando que Tata Dios las esté regando.[i]

La luz que dicen que emana mi aura y los ángeles que conmigo vieron no son nada frente a tantos humanos viviendo en desencanto.

En la noche, sonidos de grillos y ranas, estrellas que se esconden.

Dos naves brillando allá lejos.

La niebla que me envuelve invitándome al descanso.

En la mañana el sol luce deslucido detrás de las cortinas de la neblina, sol que ya hace muchos días no es amarillo sino blanco.

Nos apretujamos bajo las frazadas, y nos acurrucamos en los sillones de mimbre en el porch en un reducido espacio, originado todo ello en el deseo de estar afuera, mirando caer las gotas del techo, techo que tiene parecería como mil años.

Así, alargando el tiempo compartido y solicitando tiempo prestado, le dijimos al calendario “ Párate, detente reloj impertinente que marcas horas de las que no queremos ser conscientes,  que aquí habemos cinco magas de magia blanca hurgando en el pasado-presente-futuro de los humanos”.

Maite se para con desgano y todas las seguimos al interior de la cabaña. A levantar las maletas, a cargar la camioneta y a tomar otro camino rumbo a LA PUERTA.

Repollos cultivados en lugares impensados.

Nubes que saltan de montaña en montaña. Algunas corren carreras. Otras se lo toman con calma y pasean en un sube y baja de esas montañas tan altas con valles profundos, con casas achaparradas de colores salpicadas.

Nubes en las montañas de Venezuela, por Miryam Dietrich

Y viene una suave brisa que las desparrama con rumbos impensados, hacia otros espacios.

Los olores penetran por la ventanilla abierta. Sé que en el futuro de esta mi vida en la tierra, esos olores serán parte de mi pasado en la ilusión del tiempo lineal al que los humanos se han consagrado.

Camino rumbo a La Puerta, Venezuela por Miryam Dietrich

No logré hacer el contacto con la tierra como me ha sucedido con otros viajes, pero sí, he logrado sentir un solo pulso con mis amadas amigas ángeles humanos venezolanos.

Ya comencé a escribir RECUERDOS DEL FUTURO y en ellos, en ellos ya tienen su espacio estos muy queridos ángeles venezolanos.

¡¡¡Gracias Jenny y Maite por el esfuerzo realizado!!! ¡¡¡Gracias de corazón!!!!

Hasta pronto – Perdón voy a escribir el Epílogo  así que … continuará!!!


[i] Cuando llegué a Argentina y vine al campo, mágicamente había llovido así que las plantas estaban vivas. ¡Guauuu y reguauuuu!

191 – Cuando una angelita humana pone sonrisas en mi alma, por Miryam Dietrich

Te cuento, angelito humano, que tuve unos días donde mi humanidad y los hechos en sí de la vida, me habían puesto en un sitio un tanto melancólico. ¡Si hasta mi “mono loco” estaba melancólico! Y así fué que sin querer queriendo, me encontré en Buenos Aires físicamente con Silvina en un café de Palermo.

El encuentro era para algo muy concreto y corto en el tiempo lineal. Pero “algo” nos pasó a ambas. Y los “cinco minutos” se hicieron una hora. Y yo volví a sentir esa magia de “Mujeres en re-unión” “Magas Blancas trabajando . No Molestar” y así las cosas, sin razonar nada ninguna de las dos, subimos a la camioneta de Rueca de Almas e hicimos un mandado que nos llevó a una conexión muy personal mientras yo manejaba, ella miraba al GPS y me indicaba con su propio GPS interior cuales eran las mejores calles para hacer la ruta física necesaria en ese momento.

Nos despedimos luego de casi cuatro horas de estar juntas, no sin antes notar muy asombradas que EL MISMO SITIO QUE HABIA OCUPADO LA CAMIONETA MIENTRAS CONVERSABAMOS, a la vuelta de todo el recorrido de más de dos horas, con muchisima gente en la confitería y un gran atascamiento vehicular en la Figueroa Alcorta, ese mismo sitio de estacionamiento ESTABA DESOCUPADO y era el único.

Magia. Siempre la Magia. 

Luego Silvina (que es maestra jardinera) me mandó lo que ahora comparto contigo.

Y yo sentí… que ella, me ponía …. “sonrisas en el alma”.

Esas cosas que la vida te devuelve… ¡Gracias Silvina hermoso ser de Luz!

Y esto lo escribo en la web por esa cosita que siempre digo: COMPARTIENDO ALEGRIAS que para las tristezas… de esas…. de esas se encarga el Mono Loco de cada una

¡Ah! ¡Casi me olvido! Todo eso que según Silvina, yo le inspiro, en realidad está dentro de ella. Yo… sólo soy su espejo

Miryam

Hola linda espero que andes mejor!!! Te cuento que hoy me levante con ganas de jugar con tus fotos y te cuento que me divertí muchísimo!!!

Miryam Dietrich con Alas, por Silvina

Además en mi libro “Un Ángel para cada día”, les pedí a ellos que me dieran un mensaje para vos. Esto fue lo que nos transmitieron:

Miryam Dietrich en el Bosque, por Silvina Augusto

©     El Esplendor:

“Aquello que brilla esta dentro nuestro aunque no siempre lo vemos. Podemos estar en nuestro mejor momento, en la cúspide de algo sin advertirlo. Encerrado en el cofre de  nuestra vida y nuestros sueños deberán buscar la llave que nos permita abrirnos al todo, visualizar nuestra llama interior, la que nos enciende y nos hace que brillemos para los demás y para nosotros mismos.

Cerremos los ojos y aspiremos profundamente varias veces. Los ángeles llegan a nosotros para acercarnos esa posibilidad, para que seamos nuestra propia llave, nuestro horizonte. Los ángeles serán nuestra compañía, nuestro soporte, aquel espejo que ayude a reflejar la mejor luz, el más intenso brillo que atraiga el amor y el esplendor de la vida de cada día.”

Bueno Miryam espero que te guste y fuerzas mi amiga!!!! Te quiero muchoooooooooo!!!! Silvi!

Miryam Dietrich con osito, por Silvina Augusto

Caminando por el bosque con Hadas, Duendes y otros seres de la Naturaleza, 08-06-2009 por Miryam Dietrich

TALLER VIVENCIAL para NIÑOS y ADULTOS
Caminando en los bosques con Hadas, Duendes, Gnomos, Gnominas
Y demás seres de la Naturaleza.

hadas-y-seres-en-el-bosque

Dos horas de caminata en los bosques – Traigan agua, calzado cómodo, una loneta para sentarse.
Vivan la magia que viven los Niños.
Costo: Adultos 30 pesos – Niños: 15 pesos

Lugar de la caminata: CARILO –  Necochea

Y si te interesa para tu lugar de vida, llama.

www.ruecadealmas.com
info@ruecadealmas.com
Miryam Dietrich
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