31 de diciembre de 2009 – Recibimiento del año 2010 por Miryam Dietrich – Parte 1 de 4

Cuando te cuente lo que me pasó, no lo vas a poder creer.

Tu “mono loco” te va a hacer creer que estoy delirada, pero no, créelo porque lo que vas a leer a continuación fue la verdad objetiva de los hechos.

Y las fotos así lo acreditan.

Bueno, como vos sabes, al ser mi profesión racional la abogacía, siempre pero siempre les pido a ELLOS (ELLOS léase como  Maestros, Guías, Ángeles, Inteligencias Superiores, Extraterrestres, Intraterrestres ó como tú lo identifiques) pruebas, PRUEBAS CONCRETAS interpretables para esta tercera dimensión, algo que te ayude a vos, a creer en lo que tus ojos físicos aún no pueden ver.

¿Estás seguro que quieres seguir leyendo? Te comento que vá para largo (jajaja). La curiosidad humana es un excelente condimento para la “comida espiritual” que te voy a presentar a continuación.

Hummm! Sinceramente no sé por donde empezar.

Bueno, a ver, comienzo:

Érase una vez…. Jajaja. No, no empieza así. Esperá. Que impaciente que estás por leer. ¿No es que vos no crees en nada y sólo me lees porque aunque estoy media chiflada te resulto simpática?

Jajaja!

Ahora sí. Luego de un taller de ángeles que dí en Buenos Aires, me pidió un turno para una canalización un ser que en esta vida se llama JULIA pero que es un anciano muyyyy viejo y muuuuyyyyy sabbbbiiiiooo de muchas vidas en la tierra. (grrrrrr grrrr grrrr bendito sea el Windows vista que me corrige lo que no quiero que me corrija!).

Y en el final de su canalización, recibo que debía invitarla para venir conmigo a mi campo en Córdoba, para el 31 de diciembre de 2009 y recibir el año nuevo arriba en la montaña. Se lo digo, así sin pensar, y ella me dijo…. Que sí!.

Esto creo que fue por octubre del 2009.

Luego yo viajé mucho pero cuando me acordaba de esta circunstancia pensaba que YO ESTABA LOCA. No la conocía a esta mujer y mi propio “mono loco” se disparaba y comenzaba a hacerme mil planteos.

Es más: varias veces jugué con la idea de decirle que no iba a ir a mi campito.

Pero bué!

Pudo más mi obediencia a ELLOS que mi “mono loco”. Menos mal.

Y así comenzamos el 28 de diciembre un viaje físico hacia Córdoba con alguien a quien no conocía y mi perrito Licht (que significa Luz en idioma alemán).

Había conseguido mágicamente una casa donde parar en el pueblo así que todo venía sobre ruedas.

Cuando llego al pueblo ( ah! ¡No te dije el nombre del pueblo y ya estás recorriendo con tu Mono Loco todo el mapa de Argentina! El pueblo es Capilla del Monte) te decía: cuando llegamos al pueblo y nos alojamos, comenzó una convivencia excelente y la alegría mutua de descubrir muchísimas sincronicidades entre ambas.

A la mañana del 29, recibo como mensaje que debíamos subir al campo recién en el 3er día, antes no. Miro el almanaque y el 3er día era el 31 de diciembre.

Te juro que me salía de la vaina por subir, porque mi amor hacia esa tierra y el cerro EL PAJARILLO es algo fuera de toda razón. Ese es MI sitio en el mundo aunque viaje por todo el planeta.

Bueno, pero fuimos muy obedientes al mandato recibido y anduvimos recorriendo la zona, en especial nos detuvimos en la Capilla de la Virgen de la Merced en Villa Giardino, historia que te vamos a contar en otro momento que es muy pero muy fuerte y que nos hizo llorar a ambas a “moco tendido” (Si, ya sé que la expresión es poco gramatical pero es clara ¿no?).

Ya a esta altura de la convivencia maravilladas. ¿Vos sabés lo extraordinario que es para mí compartir silencios con otra persona?.

Miryam Dietrich

Fin de la parte 1 de 4