Un dia entre los integrantes de la Raza Humana, (582) por Miryam Dietrich

Un día más en la vida de los integrantes de la Raza Humana. Hoy llueve. Rugen los truenos desde el cielo compactado. Ayer, andando por caminos serranos, tuve, entre curvas y más curvas, una mágica mirada observando nubes como pompas de algodón, colgadas con hilos invisibles del gran telón del cielo “encelestado”.

Por un espacio de tiempo del No-Tiempo me olvido de Trump/Biden y de las elecciones norteamericanas, que a los gobiernos del mundo tienen casi ya sin aliento, boqueando como peces fuera del agua entre tanta denuncia y angustia insana.

Aunque me niego a salir del momento de magia, me traen a esta 3D los “barbijeros” que nada cuestionan en ovejil actitud y mi memoria salta al archivo de cuando se habla de los “perejiles”, sector de , donde el sentido común se fue…¿a otro lado?

Saboreo lentamente un café con crema en un hermoso pueblo de montaña al que de tanto barbijo puesto, le están tapando la cara.

Mientras invoco al Angel Solar de la Libertad, las acciones en la Bolsa suben escandalosamente, mientras los bitcoin llegan a valores alucinados en el mundo virtual, y, en el real, el valor del oro cae a pedazos.

Perú descabezado donde ya no se sabe quién es quien, algunos suben y otros bajan, como en …¿un juego de niños o de oscuros enardecidos?

Venezuela de un hilo colgado donde para sobrevivir hay que ser como un naúfrago, agarrándose del tronco ¿flotante? que va sin rumbo mareado.

En las plataformas de películas, los Narcos andan a full porque los guionistas se encuentran soristicamente dominados.

Una vacuchofila anunciada con bombos y platillos por los supuestos gobernantes “iluminados” para luego tener al pueblo bien dominado y asi, los humanos, nacerán en probetas de vidrios y de experimentos alucinados.

Algunos despistados siguen usando la aplicación de AVATAR donde sus rasgos humanos desaparecen, haciéndole el juego a los oscuros que nos enloquecen.

Se me escapa la magia cuando veo a niños con tapabocas igual que los que usaban los esclavos en los tiempos idos, donde el ser de piel negra, se consideraba no-humano.

¡Ay mamá bucea, empápate de que le estás generando a tu hijo donde lentamente estás permitiendo que pierda las fuerzas y deje de ser humano!

Motines allá en el Norte y motines en el sur.

Presos sueltos, inseguridad que la TV alienta más de la cuenta, así alimentan tu miedo para que obedezcas a los muchos títeres cabalmente trabajados.

En un instante el aroma del Jazmin, me lleva a otros espacios, donde el AMOR triunfa y la oscuridad es lanzada al espacio del que volver no pueden, porque nunca más serán nuestros amos.

Vienen legiones de Ángeles solares, muchos de ELLOS de la dinastía de los ELES que no necesitan de puertas ni portales, para estar aquí a nuestro lado.

Me re-encuentro con mi esencia en un campo serrano, donde la vaca Petunia me saca la lengua y compro la leche allí, directamente en el tambo. Mientras pasa a mi lado la perra joven pero que con cataratas en su visión, y que entonces, se guía solo por el olfato.

Me extasío frente al diminuto nido del colibrí, el piano desafinado, el violín recostado en su estuche regazo, la huerta muy cuidada, la casa de barro y entre todo lo que mi mirada recorre, me encuentro con el parral cargado de incipientes uvas,  el dulce de leche, el queso, la mermelada de rosas y la sal de las salinas nunca contaminada ¡¡¡Guauuuu y reguauuu!!! Todo amorosamente mezclado.

Prometo volver, porque por un rato, me olvidé de cómo está el mundo terriblemente engañado. Y volví a sentirme libre, con la magia instaurada y esta maravillosa familia reverdeció mi FE en el humano.

Es posible ser libre. Solo hay que recordarlo.

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Los jazmines en un día de la Raza Humana, por Miryam Dietrich

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