Un libro en Cuarentena (580) por Miryam Dietrich

Un libro en Cuarentena
Hola integrante de la Raza Humana: ayer ha sido un día muy particular. Como tú sabes, en Argentina se sigue en cuarentena con algunas variantes según sea zona roja o blanca o no recuerdo que otros colores del arco iris, en función de la supuesta actividad del bichófilo.
En el mes de marzo se encargó el libro y estimaban que para abril de este particular año, iba a estar listo o sea impreso en soporte papel (según me informaban de la editorial) que se llama EL SANTO GRIAL Y UNA EXPERIENCIA EN CAPILLA DEL MONTE. CRONICAS ERKSIANAS DOS.
Llegó la cuarentena con los efectos conocidos por todos y el libro quedó tildado en el ciber espacio. Desde la editorial me informaban que primero estaba cerrada la imprenta y que luego, cuando volvieron a trabajar, lo hacían a media máquina de acuerdo a las órdenes del gobierno argentino.
Asi las cosas, el lunes 29 de junio, me informaron los ejemplares habían salido de la imprenta y que si alcanzaban los despachaban por transporte de carga ese mismo día. A última hora lograron cumplir con su cometido y todo contra reloj, porque el gobierno argentino a partir del día siguiente (En Capital Federal y algunas zonas aledañas) , decretaba una cuarentena estricta y el cierre tanto de la imprenta como de la editorial.
Casi cuatro meses habían pasado desde que se terminaran las diferentes pruebas de galera. Me dieron los datos de la empresa y me expresaron que podía seguir el camino de las dos encomiendas, por la web de aquella.
Obviamente en forma diaria consultaba por internet. El lunes 6 de julio la web me indicaba que la encomienda estaba en camino. El martes 7 de julio apareció un cartel que decía que estaba en la agencia de la empresa en La Cumbre.
Y ahí comenzó mi largo peregrinar. Nadie conocía a la empresa en aquel pueblo. Mandé emails y no me fueron contestados. Escribí a la editorial, que al estar cerrada, los empleados hacían teletrabajo con gran desgaste ya que tenían todo atrasado.
Pregunté en la terminal de La Cumbre. Nada porque además solo una ventanilla funcionaba y nada tenian que ver con esa empresa. Fui a La Falda por sugerencia de una amiga, a una oficina donde reciben encomiendas. Nada.
El miércoles 8 de julio, me levanto y me preparo para hacer un raid en pos de mis libros editados. La sensación térmica era de unos 6 grados BAJO CERO. Cuando voy a arrancar la camioneta, nada. Muerta la batería. Merced a unos vecinos que me encontraron tiritando en la ruta 38 donde trataba de encontrar señal de celular para llamar una vez más a la empresa de transporte, le dieron carga a la batería y la camioneta arrancó.
Y allá salí de nuevo a la ruta rumbo a La Falda, más primeramente miré mi celular para haber si había respuesta de los emails.
Llegué a La Falda y fui a una oficina que reciben paquetes. Nada. Ni siquiera conocían a la empresa.
Hablé con el dueño de la editorial. Tampoco sabía nada pero hizo que uno de los empleados consultara. Interín yo intentaba comunicarme por teléfono pero llamaba una sola vez y luego la comunicación se cortaba.
Y de los emails no había respuesta.
Me volví a La Cumbre. Una amiga me ayudó con la web de la empresa para ver si ella veía lo que yo no. Nada.
Volví a la terminal de La Cumbre, recorrí todas las oficinas pero estaban herméticamente cerradas. Entonces caminé hasta la confitería que hay en dicho lugar.
Una joven muy amorosa me dijo que no tenía ni idea pero que a veces veía un transporte de carga estacionado. Y me sugirió que le preguntará a la mujer que atiende el Kiosco en la terminal, que por supuesto estaba cerrado. Que a lo mejor ella sabía algo. Que el nombre era Mirta pero que no sabía donde vivía ni su número de teléfono. Que a lo mejor en el kiosco El Gusanito me sabían decir. Y yo, ni idea de cual era ese kiosco.
Me vuelvo a la casa de mi amiga con sentimientos encontrados entre lo positivo y lo negativo de la situación. En realidad iba rumiando. Y “diciéndole” algunas “cosas poco repetibles” a mis ELLOS.
Así las cosas, ya eran como las 17 horas del miércoles 8 de julio. De repente, cuando le cuento a mi amiga lo que me habían dicho en la confitería de la terminal, me dijo: “Si, la conozco pero no se donde vive ni su teléfono” “¿Por qué no preguntas en el kiosco El Gusanito?”.
Y dale con el Gusanito. ¡Bueh!
Me indica las coordenadas del sitio y allí fui presurosa, ya sin expectativa alguna. El dueño del kiosco me atendió amorosamente, y desde la vereda me indicó cual era la casa de la señora Mirta.
Allí fui. Toque timbre tres veces y en la tercera ella salió a atenderme. Le indiqué quien era y si sabía algo de dos encomiendas de libros de la editorial Dunken. La verdad que no, me respondió pero ante mi insistencia me dijo que si, que ella recibía encomiendas de la empresa que yo le nombraba, y que creía recordar algo de dos cajas muy pesadas. Pero que no estaba segura.
Con buena onda, esta mujer me dijo, “bueno, venga conmigo y veamos si las cajas son las que usted busca”.
Me subí a la camioneta y me fui a la terminal (debo confesarlo) con un estado de conciencia exaltada.
Y… ahí entre chocolates y caramelos… ahí estaban las dos cajas de los libros. No sabía si besar a la mujer, tomar las cajas, sentarme en el piso y llorar. Bueno, en realidad no lloré. ¡jajaja!
Dí gracias a ELLOS, les pedí perdón por mis improperios y dejé que se cargaran las cajas.
Volví a la casa de mi amiga, feliz. Enseguida avisé a la editorial ya que ellos estaban muy preocupados y me vine a mi casa con los preciados libros ya en mi poder.
¡¡¡Guauuuu y reguauuuu!!! Toda una experiencia. Una vez más corroboré que la Luz es más fuerte que la oscuridad.
Estas historias solo pasan en los pueblos donde siempre alguien conoce a alguien que conoce a otro alguien.
¡¡¡Gracias Daphne Pearson y Hugo Innatello por orientarme en mi búsqueda!!! ¡¡¡Gracias Mirta del kiosco de la terminal de Omnibus de La Cumbre!!! ¡¡¡Gracias amados Ángeles por impedir que se perdieran los libros en medio de esta oscura cuarentena!!!
Me queda solo una reflexión: ¿será que el mensaje que contiene el libro es tan importante para la Luz, que la oscuridad metió baza para tratar de que se perdieran en la nada misma?
Los milagros existen, y, esta historia real lo acredita.
Hasta mañana.

El Santo Grial y una experiencia en Capilla del Monte. Crónicas erksianas 2, por Miryam Dietrich

6 opiniones en “Un libro en Cuarentena (580) por Miryam Dietrich”

  1. ¡qué momentos!!!! Otra que “una excursión a los indios ranqueles” Por momentos me reí por las vueltas, pero cometido logrado!!! Ahora me tocará a mi?? Jajaja. Tengo fe!!!!

  2. Gracias querido viejo por escribir. Jajaja tu eres la experta en dar vueltitas. Te abrazo con mucho amor como siempre Miryam MNOD8

  3. Hola Miryam, con mi marido te seguimos por youtube desde que comenzó este tiempo de cuareterna y de introspección. Ya que contás acá los periplos para que llegaran a tus manos estos libros quiero preguntarte cómo podría llegar a mis manos uno de ellos. Cuál es el precio, cuánto cuesta el envío a Bs As o puedo conseguirlo acá, en CABA ?

  4. Hola Miryam! Feliz domingo! Qué placer escucharte en youtube, hace unos días y en mi constante búsqueda de la luz que GRACIAS A LA CUARENTENA retomé después de varios años de estar “dormida” al partir mi maestra, te encontré !!! como a tantos otros que trabajan en la necesidad de despertarnos … qué lindo fue todos estos meses de introspección y de búsqueda interior. Ni se lo imaginaron los otros… Te escuché en el Nuevo Tiempo con Mariano y quiero saber de tus libros. estoy en buenos aires. dónde los adquiero y cuanto salen. Espero estés muy bien y deseándote todo lo mejor. te mando un cariño y decime si puedes informarme por aca o te escribo a tu gmail. besos Analia.

  5. Muy buenos días Analia: Gracias por escribir. Te respondo por email.Dime si lo recibes.Un abrazo angelado. Miryam MNOD8

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